
Forbes House organizó un evento dedicado a la industria musical el miércoles 20 de mayo, en el que diferentes ponentes que forman parte de este mundo compartieron ideas y conocimientos acerca del panorama musical en España.
Una de las ideas que se expusieron fue la tendencia actual, dado el contexto de saturación digital, de volver a lo físico, como ocurre ahora con el aumento de compras de CDs o vinilos. De esta forma, las personas aterrizan más las experiencias vividas, las «materializan», haciéndolas más especiales. Esto ocurre también con la compra de entradas online: hay usuarios que están dispuestos a pagar un poco más para que les envíen las entradas físicas a casa, con la intención de guardar un souvenir de un evento especial.

Es precisamente esta idea la que ha servido como pistoletazo de salida para hablar de un fenómeno cultural que no para de crecer: el gusto por la música en vivo, por sentirla más allá de su fácil acceso en Spotify o cualquier otra plataforma de escucha. En 1936, Walter Benjamin publicó «La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica», un texto que, a pesar de tener casi 100 años, se adapta a lo que está ocurriendo en la actualidad. Benjamin escribió que una obra original (por ejemplo, una canción), tiene un «aura»: una presencia única e irrepetible ligada a su autenticidad, historia y experiencia de verla en persona. La reproducción masiva de la música elimina o le resta unicidad a la obra, ya que se convierte en algo de fácil acceso, alejado a tan solo un click. Por eso los vinilos, CDs o ir a ver al artista en directo se puede ver como una reacción social ante la pérdida del aura de la música.
«145 millones de personas asisten cada año a conciertos y festivales. Más que la población de Alemania, Francia y España juntas.» Esta es la estadística con la que el equipo de Omnicom Media abría su charla en la Forbes House, reflejando la actual tendencia de disfrutar de la música más allá de los auriculares. También hay que tener en cuenta que a día de hoy hay muchas más oportunidades para trazar una carrera como artista, otro factor que influye en la cantidad de conciertos y variedad de géneros explorados.
La estadística de Omnicom Media está recogida en un informe llamado Pulso, un observatorio de marcas en la industria musical. Su objetivo es identificar, mapear y activar comunidades reales de consumidores a partir del análisis social cualitativo y cuantitativo, a través de su metodología Cosmos. Uno de los resultados fue un mapa que segmenta a los usuarios en diferentes comunidades, lo cual sirve para entender las motivaciones propias de cada grupo:

Si tomamos, por ejemplo, al grupo Festival Tribe, el análisis recoge códigos internos de esta comunidad, como la importancia del cartel y el festival al que asisten como validación de la identidad. Incluye también un listado de festivales icónicos y muy aclamados por este grupo como el Mad Cool, el Primavera Sound o el Arenal Sound.
Vemos también que hay una comunidad entera para los amantes del techno, pertenecientes al grupo Techno Nation, con Ibiza manteniéndose como capital mundial de este género musical; o los «Local Roots»: personas que perciben la música en vivo como un tejido social, un momento para reunirse con familia, amigos y sentirse parte de una comunidad local.
El informe también muestra que la experiencia de la música en vivo se extiende más allá en el tiempo, tanto antes como después de que ocurra el evento, unos datos que son muy útiles para entender cómo las personas vivimos y nos acercamos al arte desde un punto de vista fenomenológico y sociológico. Esta información la suelen tener en cuenta los organizadores de los festivales al, por ejemplo, publicar contenido relevante en sus RRSS durante todo el año, manteniendo a su comunidad informada y al día sobre cualquier novedad.

Por último, el informe recoge un bloque que puede pasar desapercibido por el consumidor, ya que es un aspecto más lateral y complementario a la escucha de música como tal, pero que también es clave: la participación de marcas en la celebración de dichos eventos. Dar regalos, ofrecer acciones inmersivas y experiencias impulsadas por marcas patrocinadoras aumentan su percepción en los eventos musicales, especialmente en los festivales, ya que mejoran la experiencia. Puede ser incluso un stand donde cargar el teléfono o esconderse un rato a la sombra en los festivales celebrados al aire libre en verano, detalles que mejoran la experiencia del usuario y la percepción social de las marcas.
Coca-Cola encabeza el listado de top marcas recordadas por su volumen de menciones tanto en festivales como en conciertos, y Red Bull en los conciertos de música electrónica. Puede parecer algo evidente ya que se trata de marcas de bebidas y es algo muy común en festivales, pero otras compañías como Repsol, Druni, Movistar o Santander aparecen en este listado, reflejando dónde está la atención social y mediática, y cómo las marcas de diferentes sectores se disputan para llevarse la atención del consumidor.