La nueva película del director Fernando Gonzales Molina, producida por SUMA CONTENT de la mano de Javier Calvo y Javier Ambrosi, y distribuida por Netflix, ha tenido su lugar en la 29.ª edición del Festival de Málaga.
La adaptación de la película Mi querida señorita (1972) llegará en 2026 y se estrenará en la plataforma Netflix el 1 de mayo. La nueva película de «los Javis» ha querido marcar distancia respecto a la cinta original sin romper el vínculo con ella. En esta versión dirigida por Fernando González Molina se pone el foco en el «gran olvidado» del colectivo LGTBIQ+. El regreso de Mi querida señorita da voz a las personas intersexuales.
La película cuenta con un reparto encabezado por Elisabeth Martínez, Anna Castillo y Paco León, a quienes se suma Nagore Aranburu, ganadora del Premio Goya a mejor actriz de reparto. El elenco se completa con Manu Ríos, Eneko Sagardoy, Lola Rodríguez, María Galiana y Delphina Bianco
Se trata de una película que no habla aborda el amor romántico, sino que pone el foco en un sentimiento mucho más profundo: el amor propio. Junto a él, la historia también reivindica el valor de la amistad y de aquellas familias elegidas que, sin compartir lazos de sangre, terminan conviertiéndose en hogar.
«Todo el mundo debería de verla. ¿Qué ocurre cuando no se encaja en el modelo de hombre y mujer preestablecido? La película muestra que nadie encaja del todo, que cada persona es única y que es necesario quererse tal y como se es», comenta una persona del público.


La película de 1972 fue un gran éxito en taquilla, recibió una nominación al Oscar a Mejor Película y con el paso del tiempo se ha convertido en un clásico por su atrevimiento y modernidad al abordar temas que, en aquella época, eran ignorados. No obstante, si se preguntara hoy a quienes vieron la película original por el personaje de Adela, pocos utilizarían el término «intersexualidad».
Esta fue una de las razones por las que Javier Calvo y Javier Ambrossi decidieron crear una nueva versión de Mi querida señorita, con Fernando González Molina en la dirección y Alana S. Portero como guionista. El propio González Molina afirmó, desde el Festival de Málaga donde se presentó la película, que este fue uno de los motivos que impulsaron su realización.
Uno de los objetivos de esta película es abordar lo que no se pudo mostrar en 1972, dando a conocer el mundo que muchas personas vivían en esa época. «Adela es una persona que vive en una jaula y, cuando sale, rompe todas las capas y debe ir construyendo las capas que sí le corresponden», comentó Elisabeth Martínez durante la rueda de preguntas.
La selección de Elisabeth Martínez para interpretar a Adela se inserta en esa misma línea de pensamiento. González Molina ha compartido que el objetivo del equipo era elegir a una actriz intersexual para dar vida a un personaje intersexual, dando así un paso hacia la visibilidad y la coherencia.
El proceso, según ha mencionado, fue extenso y exigente, pero Fernando González Molina encontró en Martínez una combinación de «fragilidad y fortaleza», además de un valor crucial para sostener un rol con intensa carga emocional. «Todo el mundo tiene dudas con su cuerpo; todo el mundo duda de si sus genitales son como deberían ser» dice González Molina.
«Tener una protagonista intersexual o trans para nosotros no es una pelea; es maravilloso lo que puedes conseguir cuando buscas a la gente adecuada para los personajes. (…) Encontrar a este personaje es lo que ha definido la película; más que una pelea, de trta de una búsqueda extraordinaria de talento y de personas que está esperando a contar su historia. Creo que, si la gente conociera los que aporta o lo que brinda al proyecto contar actores y actrices diversos y diversas, sería mucho más», afrimó Javier Calvo durante el Festival de Málaga
Sipnosis de Mi querida señorita
Adela, solitaria hija única de una familia conservadora, pasa sus días entre la tienda de antigüedades familiar y las clases de catequesis que imparte. Su vida está marcada por la protección de su madre y por el silencio que rodea su intersexualidad, una realidad que desconoce pero condiciona su existencia.
La inesperada y hermosa amistad con un sacerdote recién llegado, el regreso de un gran amigo de su infancia y la irrupción de una mujer, Isabel, provocan una reacción en cadena que lleva a Adela a emprender un viaje en busca de sí misma. De Pamplona a Madrid, la portagonista iniciará un camino en el que la identidad necesitará del amor y la ayuda de los demás para revelarse.