‘Por cien Millones’, la nueva serie original de Movistar Plus+, tuvo su premier en la 29.ª edición del Festival de Málaga, el pasado domingo 8 de marzo. Tras el visionado de dos de los tres episodios de la miniserie, los asistentes pudieron participar en un coloquio exclusivo con el director Nacho G. Velilla y los actores Gabriel Guevara, Vito Sanz y Agustín Otón.
La nueva serie de Movistar Plus+, Por cien millones, se estrenará en la plataforma el próximo 26 de marzo. La producción aborda el «Caso Quini», el secuestro del futbolista culé que tuvo lugar el 1 de marzo de 1981 y se prolongó hasta el 25 del mismo mes, cuando fue liberado gracias a la cooperación oficial.
Por cien millones, basada en hechos reales, «apuesta por la veracidad absoluta», afirmó Nacho G. Velilla durante el coloquio del Festival de Málaga. Según el director, se trata de «revivir la época y poder volver al año 1981».
Esta comedia se construye desde el drama y retrata un momento histórico poco después del 28-F, cuando España atravesaba una etapa marcada por el miedo, el cambio y la incertidumbre. En homenaje a Enrique Castro ‘Quini’, sus hijos hicieron cameo en la serie. Además, muchos de los lugares utilizados para la grabación de la miniserie son los sitios reales donde ocurrió el secuestro, como el portal, el zulo, la calle y el bar.

«Comparado con todo lo que he hecho anteriormente, esto era completamente distinto; tenía que cambiar por completo mi perfil. Y, bueno, creo que ha salido bien», dijo Gabriel Guevara durante la premiere de la miniserie en el Festival de Málaga.
«Creo que el mayor reto al interpretar un personaje real es intentar parecerse lo máximo posible a esa persona. Para mí, más que reto, ha sido bonito y agradable conocer a Enrique Castro. No conocía el caso, por lo que tuve que realizar una investigación, revisando videos y material que me proporcionó el director. También consulté entrevistas con Mercedes Milan, sobre su bondad y la forma en que era en la calle, pues ese era el reto máximo. Y, bueno, si hay alguien de Asturias, intenté hacer el acento lo mejor posible», explicó Agustín Otón durante el coloquio del Festival de Málaga.
Sinopsis de Por cien millones
Esta es la historia de uno de los secuestros más famosos de la historia de España: el de Enrique Castro ‘Quini’, delantero centro del FC Barcelona, que desapareció el 1 de marzo de 1981 tras marcar dos goles al Hércules en el Camp Nou y apareció veinticuatro días después en un zulo de un taller mecánico en un barrio humilde de Zaragoza.
Pero, sobre todo, es la historia de Alfonso, Raúl y Salva, tres trabajadores en paro que intentaron salir de una situación económica desesperada y descubrieron, por las malas, dos cosas: que la vida no es como las películas y que ser malo, cuando se es bueno, no es tan fácil como parece.
Un poco más de Por cien millones
La noticia causó un impacto sorprendente. ¿Quién había capturado a ‘El Brujo’? ¿Terroristas? ¿El crimen organizado internacional? Las demandas pronto llegaron a las oficinas del FC Barcelona: los secuestradores exigían cien millones de pesetas —una suma enorme para esos tiempos— depositados en una cuenta secreta en Suiza. Si no se cumplía con la entrega, Quini no sería liberado.
Durante veinticuatro días interminables, toda la nación permaneció en suspenso. Mientras la policía buscaba en cada rincón, la gran figura del fútbol español se encontraba encerrada en un espacio pequeño y claustrofóbico, construido bajo un taller mecánico en un barrio modesto de Zaragoza.
Sin embargo, lo que hace que Por cien millones sea una serie realmente cautivadora es lo que ocurría del otro lado de la puerta. Los secuestradores no eran criminales de película: eran Alfonso, Raúl y Salva, tres mecánicos de la zona, trabajadores abrumados por la falta de empleo, las deudas y la pura desesperación. Tres personas comunes que creyeron que cometer el «golpe del siglo» sería fácil.
Pronto se dieron cuenta del enorme problema en el que habían caído, porque aprenderían, de manera dura, dos verdades innegables: que la vida real no sigue un guion y que intentar actuar como el villano de una película, cuando en realidad eres una buena persona, es imposible.
De hecho, la bondad de Quini era tan conocida que, tras ser liberado, el futbolista perdonó públicamente a sus captores y decidió no reclamar indemnizaciones.