La actriz canadiense-estadounidense ha fallecido en su domicilio de Los Angeles
La gran y la pequeña pantalla lloran la pérdida de uno de sus grandes iconos: la actriz Catherine O’Hara ha fallecido este viernes en su domicilio de Los Angeles, con las causas de la muerte aún por desvelarse. Tenía 71 años y su fallecimiento ha cogido por sorpresa al mundo entero.
Uno de los rostros más celebrados de la comedia en las últimas décadas, Catherine O’Hara tuvo una prolífica carrera en televisión y cine, tanto en acción real como en animación. Su primera película de imagen real fue nada menos que ¡Jo, qué noche! (1985), dirigida por Martin Scorsese, al que le siguió Se acabó el pastel (1986), de Mike Nichols, junto a Meryl Streep y Jack Nicholson.

Después llegaría uno de sus papeles más icónicos: el de Delia Deetz en Bitelchús (1988), dirigida por Tim Burton, personaje que retomaría en la secuela de 2024, Bitelchús Bitelchús. Además, volvería a colaborar con Burton en Pesadilla antes de Navidad, poniendo voz a la inolvidable Sally, y en Frankenweenie. También prestó su voz a películas animadas como Chicken Little, Elemental o la recientemente aclamada Robot Salvaje.
Su papel más recordado en el cine llegaría en los años 90 de la mano de Chris Columbus: Kate McAllister, la madre de Kevin (Macaulay Culkin) en Solo en casa y Solo en casa 2: Perdido en Nueva York. Su expresión de pánico al darse cuenta de que se había olvidado de su hijo en dos ocasiones es ya un icono del cine familiar y del imaginario audiovisual en general.

A lo largo de su carrera también colaboró con aclamados directores como David Yates (El negocio del dolor), Sam Mendes (Un lugar donde quedarse) o Matthew Vaughn (Argylle).
Su carrera en televisión tampoco se queda atrás: la aclamada comedia Schitt’s Creek, sobre una familia adinerada que se ve obligada a mudarse a un pueblo humilde tras perder toda su fortuna, le valió el Emmy y el Globo del Oro a la mejor actriz principal de comedia. En 2020, Catherine O’Hara habló para People sobre cómo su personaje, Moira, supuso un renacer en su carrera y sobre cómo la gente la reconocía, señalando que nunca había recibido tanta atención salvo, claro, por Solo en casa. Uno de sus momentos más icónicos regresa a nuestros móviles por estas fechas cada año, cuando su hija le pregunta cuál es su temporada favorita y ella responde: «la de los premios».

Precisamente en la última gala de los Emmy, O’Hara optaba a dos premios por los que probablemente serán sus últimos trabajos: mejor actriz invitada por su papel en la segunda temporada de la serie postapocalíptica The Last of us y mejor actriz secundaria por interpretar a una entregada productora en The Studio, la serie de comedia «meta» sobre las entrañas de Hollywood que ha conquistado a crítica y público, en parte gracias a actuaciones como la suya.
En lo personal, estaba casada con el diseñador de producción Bo Welch —habitual colaborador de Tim Burton— desde 1992; se conocieron trabajando en Bitelchús. Juntos tuvieron dos hijos, Luke y Matthew. Tenía la doble nacionalidad estadounidense y canadiense.
Amigos y compañeros como Macaulay Culkin, Tim Burton, Seth Rogen y Pedro Pascal se han despedido de la actriz a través delas redes sociales.
El mundo entero llora la muerte de una leyenda de la comedia que seguirá provocando carcajadas al cantar Day-O, hechizada por Bitelchús. Cada Navidad, volveremos a sentir el calor del abrazo que le da a Kevin al regresar a casa. Pasarán los meses, los años, las décadas, y el cine y la televisión la mantendrán en la eternidad.