Ya están disponibles todos los episodios de Alien Earth en Disney Plus, uno de los programas más polémicos de este año.
La franquicia Alien nunca ha tenido miedo a reinventarse. Desde que Ridley Scott presentara a la criatura más icónica del cine de ciencia ficción en 1979, cada entrega ha explorado una faceta distinta: el horror claustrofóbico de Alien: El octavo pasajero, la acción bélica de Aliens: El regreso, el gótico extraño de Resurrection o la ambición filosófica de Prometheus. Ahora, en pleno 2025, llega Alien Earth, una serie de Disney Plus/FX Productions que no solo amplía este universo, sino que también lo cuestiona, lo subvierte y lo pone frente a un espejo.
La serie, creada por Noah Hawley, propone una mirada fresca y arriesgada. Un relato que combina el ADN del terror cósmico con una reflexión filosófica y literaria sorprendente, donde incluso Peter Pan encuentra su lugar como metáfora de la eternidad y de la inocencia corrompida. El resultado es una producción que ha dividido al público, pero que indudablemente ha marcado el debate seriéfilo de este año.
La gran polémica que rodea a Alien Earth tiene que ver con su relación con la saga original. Por un lado, la serie se presenta como una precuela, ambientada antes de los acontecimientos de Alien: El octavo pasajero. Por otro, muchos fans consideran que funciona mejor si se toma como una historia independiente, sin la necesidad de justificar conexiones directas con la franquicia.
En cuanto a su lugar dentro de la cronología de la saga, Alien Earth se sitúa antes de los acontecimientos de Alien: El octavo pasajero, en un terreno narrativo que ya habían tanteado Prometheus y Covenant, pero con un enfoque mucho más terrenal. Aquí no estamos en naves espaciales alejadas de la humanidad, sino en un futuro cercano donde corporaciones rivales —con Weyland-Yutani siempre en la sombra— compiten por el control de los experimentos genéticos y la explotación de los recursos biotecnológicos. La serie juega con estos elementos como piezas de ajedrez, sugiriendo que lo que aquí se siembra será clave para la mitología posterior.

El epicentro de la discusión es la domesticación del xenomorfo. En la serie, vemos cómo la criatura, tradicionalmente símbolo del terror más absoluto, se convierte en objeto de experimentación y control, casi en una extensión del debate sobre la inteligencia artificial y la manipulación genética. Para algunos, esto rompe con la esencia de lo que el xenomorfo representa; para otros, abre una puerta narrativa fascinante que lo humaniza sin quitarle su capacidad de aterrorizar.
Sea cual sea la postura, lo cierto es que la serie no deja indiferente; la criatura ya no es solo un monstruo, sino un espejo de nuestra propia ambición por domesticar lo indomesticable.
Si algo deja claro Alien Earth es que el xenomorfo no es el villano principal. Ese papel recae en Boy Kavalier, interpretado con una intensidad magnética por Samuel Blenkin. Kavalier encarna el lado más oscuro de la humanidad; la obsesión por el poder, la incapacidad de detenerse ante los límites éticos y la soberbia de creer que todo puede ser controlado.
Más allá de los alienígenas, la serie funciona como un ensayo audiovisual sobre la ambición humana. En un tiempo en el que el debate sobre la biotecnología y los híbridos parece más cercano que nunca, Alien Earth utiliza su narrativa para plantear preguntas incómodas: ¿qué significa ser humano cuando podemos alterar nuestra esencia? ¿Hasta dónde llegaría nuestra especie por dominar lo desconocido?
Boy Kavalier no solo es un villano memorable, sino también uno de los personajes más potentes que la televisión nos ha dejado en este 2025. Es, de alguna forma, el monstruo más real de todos.

Más allá de Kavalier, que brilla como gran antagonista, la serie cuenta con un abanico de personajes que enriquecen el debate moral. Morrow representa la ciencia sin límites éticos, alguien convencido de que la investigación justifica cualquier sacrificio. Kirsh, en cambio, encarna el pragmatismo corporativo: frío, calculador, dispuesto a borrar huellas con tal de mantener el control. Y luego está Wendy, quizá el personaje más complejo junto a Kavalier. Su arco refleja de manera dolorosa la tensión entre humanidad y monstruosidad, siendo ella misma una figura intermedia, un puente entre lo que somos y lo que podríamos llegar a ser. Wendy, con sus contradicciones, acaba convirtiéndose en el verdadero corazón de Alien Earth.
Uno de los elementos más sorprendentes de la serie es su uso de referencias filosóficas y literarias. La conexión con Peter Pan, por ejemplo, no es un mero guiño. La obra de J.M. Barrie funciona como metáfora de la inmortalidad, la pérdida de la inocencia y el precio de jugar a ser dioses. En ese sentido, los experimentos con híbridos y el intento de domesticar al xenomorfo se presentan como una versión oscura del “nunca crecer”.
Alien Earth es, así, una historia de ciencia ficción que habla menos de criaturas espaciales y más de nosotros mismos, de nuestra necesidad de control, de nuestra incapacidad para aceptar lo salvaje, de nuestro deseo de ser eternos, aunque eso implique destruir lo que nos rodea.
Pero si algo empaña la experiencia de Alien Earth es su final. Tras ocho episodios de tensión, giros y reflexiones, la serie se despide con un cliffhanger que deja más preguntas que respuestas. Y, lo que es más preocupante, sin una confirmación oficial de segunda temporada.
Este cierre puede frustrar a quienes han invertido en la historia y esperan conclusiones. Sin embargo, también es cierto que podría encajar con la naturaleza de la serie; una obra que no da respuestas fáciles, que prefiere dejar al espectador incómodo y reflexivo, como si quisiera que nosotros mismos completáramos el relato.
Alien Earth no es una serie sencilla ni complaciente. Es arriesgada, polémica y, por momentos, desconcertante. Pero también es una de las propuestas más estimulantes que nos ha dado la saga Alien en años, con un trasfondo filosófico que la eleva por encima del simple entretenimiento.
Puede que algunos prefieran ignorar su conexión con la franquicia original y verla como un relato independiente. Puede que otros se resistan a aceptar la domesticación del xenomorfo. Pero lo que no se puede negar es que la serie ha logrado lo que pocas consiguen; generar debate, provocar preguntas y ofrecer un villano humano que se siente más aterrador que cualquier criatura espacial.
En un 2025 cargados de estrenos, Alien Earth se ha ganado su lugar como una de las ficciones televisivas más comentadas del año. Ahora solo queda esperar que FX confirme esa segunda temporada, porque este viaje no merece terminar con ese final.