La Raíz

Grandes artistas como Dani Fernández, Judeline, La Raíz, Nena Daconte o Sen Senra han pisado los escenarios del festival, que ya se ha consolidado como un icono del verano en la provincia de Pontevedra

El SonRías Baixas cierra el telón de su 22ª edición, la más multitudinaria hasta la fecha. Convertido ya en un imprescindible del verano pontevedrés, el festival no ha dejado de crecer desde sus inicios. Este año, además, amplió su programación un día más a su programación, extendiéndose hasta el domingo.

Del 31 de julio al 3 de agosto, el municipio de Bueu acogió cuatro días frenéticos donde la música fue la gran protagonista y el buen rollo, su fiel compañera. Un total de 33.000 asistentes pasaron por el recinto de As Lagoas, generando un impacto económico de 3,1 millones de euros y la creación de 1.000 empleos directos.

SonRías Baixas – Día 1: Jueves, 31 julio

El arranque del festival estuvo marcado por un momento muy esperado: el regreso de La Raíz. Fue precisamente en el SonRías de 2018 donde la banda se despedía de los escenarios durante un tiempo, y ahora han vuelto con más fuerza que nunca a su gira Reencuentro. Temas como Tren Huracán, A la sombra de la sierra, Radio clandestina o Entre poetas y presos se colaron en su repertorio e hicieron saltar a todos los asistentes entre la emoción y el jolgorio. Y, como broche, una promesa: Nos volveremos a ver.

Muyayo Rif fueron los encargos de inaugurar esta jornada, contagiando al público con su buena vibra y optimismo, y preparándolo para todo lo que esperaba durante el festival. Más tarde, en el escenario El Águila, Canteca de Macao tomó el relevo a La Raíz para celebrar los veinte años de Cachai?, su álbum debut y una auténtica obra referente del mestizaje musical y el compromiso social.

El encargado de cerra la jornada del jueves fue el gallego Baiuca, quien aportó el toque folclórico con su cada vez más popular fusión de vanguardia y electrónica. Su propuesta desemboca en una reivindicación de la música tradicional gallega.

SonRías Baixas – Día 2: Viernes, 1 agosto

El segundo día por la comarca del Morrazo fue frenética. Luis Fercán, Cariño y Merifluo fueron los tres primeros artistas en pasar por sendos escenarios del SonRías. Más tarde siguió uno de los grandes reclamos de esta jornada: el gallego Sen Senra, esperado con entusiasmo como siempre en su tierra natal. Con un repertorio que presentó PO2054AZ, dividido en tres partes, el artista de Forcarey volvió a demostrar por qué es uno de los nombres más relevantes del panorama actual. Su propuesta, íntima y vanguardista a partes iguales, desprendió una esencia única y profundamente internacional. «He elegido un repertorio totalmente aleatorio, espero que os guste», exclamó.

Otro de los nombres más esperados del viernes fue Carolina Durante. Desde el escenario Fest Galicia, y con una escenografía única que recreaba una oficina, la banda madrileña ofreció una descarga de sing alongs, con un público totalmente entregado. Con la energía arrolladora de Diego Ibáñez al frente, repasaron temas más recientes como Hamburguesas, Joderse la vida o Normal, recuperando también algunos de sus primeros hits como La noche de los muertos vivientes, Niña de hielo o Cayetano. La banda ya ha convertido sus canciones en verdaderos himnos que representan a toda una generación.

El toque desenfadado y canalla llegó de la mano de las chicas de Shego y del gallego Grande Amore, quienes se subieron al escenario El Águila. Con letras totalmente directas y descaradas despertaron al público en una noche cargada de energía.

Para cerrar la jornada, Juan Carlos tomó el control como DJ bajo el alias Juancasupersub DJ Set, pinchando una selección de los mejores temas de indie pop nacional e internacional.

SonRías Baixas – Día 3: Sábado, 2 agosto

El sábado se convirtió en la jornada más extensa del SonRías Baixas en cuanto a número de artistas también marcó el estreno de la clásica Sesión Vermout. Bajo un sol abrasador, fue la gallega Sabela —quien ya participó en la edición anterior— la encargada de inaugurar el recinto a mediodía. Poco después, The Rapants, también reincidentes en el festival, subieron al escenario para ofrecer todos sus éxitos ante un público que solo tenía ganas de pasárselo bien.

Ya por la tarde, el Escenario Fest Galicia comenzó a sonar de la mano de Alizzz. Amante de las guitarras noventeras e innovador en su faceta como productor, el artista supo trasladar esas inquietudes sonoras a su proyecto en solitario, que ya suma dos álbumes, Conducción temeraria Tiene que haber algo más

Y desde Cádiz a Bueu, Judeline ofreció un show que confirmó por qué es una de las artistas nacionales con mayor proyección internacional. Presentando los temas de su primer álbum, Bodhiria, e incluyendo en el repertorio algunos de sus éxitos anteriores como Canijo, 2+1 o Zahara. Lara apareció sobre un columpio y, durante todo el set, estuvo flanqueada por un hipnótico bailarín y tres bailarinas que interactuaban con ella, construyendo una performance imposible de apartar la mirada.

Delaporte también formó parte de la cita del sábado. El pasado enero publicaron Déjate caer, su sexto álbum, con el que siguen fieles a su máxima: El techno cura. En este nuevo trabajo se acercan a sonoridades más pop, sin perder su capacidad de levantar al público en una suerte de trance colectivo y electrónico que genera un clima perfecto para bailar.

Desde la otra punta de la península, el SonRías Baixas recibió a los hermanos Alejandro y Víctor Hernández, conocidos como Maestro Espada, quienes plasmaron sobre el escenario sus inquietudes por explorar nuevos sonidos sin dejar de mirar al pasado.

El escenario El Águila también fue testigo de las actuaciones de los gallegos Capital Voskov que, como ya dice su tema, han sido los encargados de Abrir el juego con su elegante propuesta indie. También pasó por allí GRISO, con Eric y su banda presentando en directo los temas de Lunático.

Sobrezero fue la última banda del día, trayendo desde Madrid un buen puñado de canciones y una energía arrolladora que no dudaron en compartir con el público. Para cerrar la jornada, Kike Varela DJ demostró su maestría a los mandos de la mesa de mezclas con una potente sesión de electrónica mezclada con hits de ayer y de hoy.

SonRías Baixas – Día 4: Domingo, 3 agosto

Última jornada. Uno de los artistas más grandes y demandados del panorama nacional no quiso perderse el festival de Bueu. Así, Dani Fernández soltó a La Jauría —nombre que pone título a su nuevo disco— y, junto a La Raíz y Carolina Durante, protagonizó uno de los conciertos más multitudinario de esta edición. A la guitarra o sin ella, adoptando un cariz más íntimo y acompañado por una banda que lleva con él desde el inicio de su andadura en solitario, Dani no dejó de recorrer el escenario e interactuar con un público totalmente entregado a temas como Bailemos, Clima tropical o Dile a los demás.

Marlena, que repitieron en el cartel tras coronarse en la Sesión Vermout del año anterior, pusieron a bailar a todo el público desde el primer acorde. Ana y Carolina fueron coreadas con entusiasmos en temas como Me Sabe Mal, red flags, bailamorena o Último Baile. Su vuelta fue tremendamente reclamada.

La guinda gallega la puso en esta ocasión Carlos Ares. Con una voz tremendamente personal, el artista demostró con creces su capacidad para fusionar una propuesta vanguardista con el amor por lo rural y sus raíces de la tierra.

Nena Daconte inauguró el escenario Fest Galicia más fuerte imposible, arrancando su concierto con Tenía tanto que darte, uno de los himnos más reconocibles del pop nacional. El público conectó de inmediato con la artista, que repasó los temas de su nuevo disco sin olvidar joyas de los 2000 como Disparé, Idiota o En que estrella estará.

Pipiola, las altas temperaturas no les impidieron ofrecer un concierto tremendamente divertido y lleno de energía en el escenario El Águila, demostrando su juventud y actitud sobradas. Niña Polaca llegó a Bueu en el momento más dulce de su carrera, y la experiencia acumulada tras girar sin descanso por todo el país, e incluso fuera de nuestras fronteras, quedó más que demostrado en la noche del domingo. 

El encargado de poner fin a esta edición fue NDLR, que volvió a Bueu y exprimió hasta la última gota de energía para cerrar un SonRías Baixas que, una vez más, ha dejado grandísimos momentos para el recuerdo. Hasta el 2026.

Por Beatriz López Igual

Soy Beatriz, periodista cultural. He trabajado como community manager en una agencia de comunicación y como redactora en varios medios digitales. Aunque me gusta hablar, mi pasión es escribir, y si puedo usarlo para contar historias relacionadas con el arte, ¡mucho mejor!

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