Entrevista a Enol

El cantante asturiano Enol decidió este año regresar a casa de una manera completamente diferente: a pie. Los cientos de kilómetros que separan Madrid de Asturias no han sido un obstáculo, sino un reto que ha asumido con determinación. Y, como era de esperar, lograría su propósito.

Una vez más, Enol demuestra que en su corazón solo caben dos colores: el amarillo y el azul.

Entrevista a Enol: De vuelta a casa

Pregunta. Hola, soy Zoe Aragón, de 22 Minutos Con,  y quería preguntarte: ¿por qué haces este camino a pie y cómo surgió la idea?

Enol. Pues la idea surgió este verano: quería volver a casa de una manera especial. Durante las vacaciones de Navidad, que estaba en Asturias, ya me tocaba volver a Madrid al poco y, como me pasa todos los años, me daba mucha pena haber pasado tan poco tiempo con la familia. Por tema de conciertos, por giras ,un verano de festivales y todo… y se me ocurrió

Anduve investigando, vi que el camino de Madrid a Asturias, al menos de manera documentada, no lo había hecho nadie nunca, o no encontré información de ello. Sí que encotré información sobre marchas mineras de Asturias a Madrid, pero no al revés, al menos de manera oficial, por así decirlo, y que estuviera plasmada el proyecto en comunicaciones, y me pareció una iniciativa bonita.

Para mí, es una manera que tengo yo de decir que Asturias, además de ser el punto de salida para mucha gente como yo, de muchos jóvenes que se tienen que marchar fuera a estudiar, a trabajar, que en cierto modo también puede ser el punto de meta en otras familias,  en otras ocasiones. Yo creo que es un sentimiento que compartimos todos los asturianos que estamos viviendo fuera de casa, que aunque nosotros estemos fuera, seguiremos llevando a Asturias con nosotros.

P. Bueno, yo soy de Cantabria y también vivo en Madrid. ¿Tú sientes que la gente del norte, en especial la gente joven, sigue valorando el norte como se hacía antes? ¿O piensas que se ha perdido un poco ese valor?

Enol. Creo que cuando te toca esa edad, 19 o 20 años, al final tienes que mirar por tu futuro y en dónde vas a tener mejores oportunidades. Y, por desgracia, a día de hoy está todo super centralizado en Madrid.

P. Sí, totalmente cierto.

Enol. Yo creo —o al menos así lo siento— que hay una fase en la vida en la que todos, tenemos que marcharnos fuera para seguir con nuestra vida. Pero, con el tiempo, cuando llegas a los 24, 25 o 26 años, poco a poco vas recuperando ese sentimiento de pertenencia. Piensas: esto está muy bien, esta etapa me está nutriendo, me está haciendo crecer como persona… pero, el día de mañana, me gustaría estar con mi familia, con mi gente, y en el entorno en el que me crie. A mí, por ejemplo, Madrid me encanta; para la base que tenemos me parece que es superproductivo.

P. Sí, pero no hay nada como estar en casa.

Enol. Claro, tiene una parte muy buena de que esté todo centralizado. En Madrid conectas con mucha gente que está llevando vida muy parecida a la tuya, y eso, sobre todo como artista, siempre es muy enriquecedor. Pero cuando me imagino en el futuro, en formar una familia, no me imagino en Madrid ni de lejos.

P. No, claro… además, Madrid no es un lugar precisamente familiar. Si lo comparas con el norte, no tiene nada que ver.

Enol. Y ya no es solo eso… A nivel de transporte, tardas un siglo en llegar a cualquier parte. Imagínate llevar a un hijo al colegio, y tardar una hora en llegar y otra hora en volver. Al final, se te va la vida entre desplazamiento, con la catidad de gente que hay por todas partes.

P. Claro.

Enol. Para el presente está bien, pero yo creo que en el futuro, con unos 40 años, ya me veo con una mentalidad mucho más tranquila y regresando a estar con la familia.

P. Las personas que vivimos lejos de casa sabemos perfectamente a quién iríamos a abrazar nada más llegar. ¿Quién es la primera persona en la que piensas mientras haces este camino? ¿A quién quieres abrazar primero cuando termines?

Enol. A mi abuela, a mis padres y a mis amigos. A toda la gente que está ahí esperandome.

P. Y cuando llegues, ¿cuál será el primer lugar al que irás? ¿Ese que más quieres?

Enol. Lo primero será llegar a casa, darme una ducha y descansar. Si llegamos pronto, intentaré salir a cenar, pero sobre todo tengo que descansar, porque está siendo un camino duro. Hay que descansar, estamos aguntando, pero hay etapas muy duras. El tiempo también cmabia mucho; antes de ayer tuvimos una tormenta espectacular y hoy va a ser un día de sol, porque no hay ni una nube. Y, bueno, todo eso también es duro. Además, la zona de León es complicada con subidas, hay que subir el puerto para luego bajarlo, y va a costar. Así que, sinceramente, yo creo que lo primero que voy a hacer es descansar en casa.

P. ¿Y hasta ahora, cuál ha sido la parte más dura de todo el camino?

Enol. Los pies y la mochila, sin duda. La mochila parece que no , pero al final… Sí, sí, pues sí se nota.  

P. Sí, sí, por ejemplo hice un campamento así por Palencia y fue igual de duro, vamos, que te mata. Pero bueno, al final es una experiencia increíble, la verdad.

Enol. Sí, nos está encantando. Además, la estamos haciendo dos nubes, así no la estoy haciendo yo solo. Viene conmigo Dani, que es mi cámara y también mi amigo, estamos los dos ahí unidos y hace que todo sea mucho más fácil.

P. Y una pregunta: ahora que estás lejos y caminando hacia casa, ¿cuál es esa imagen de Asturias que siempre tienes en la cabeza cuando estás lejos? Esa que te impulsa a seguir adelante.

Enol. Sobre todo… mis amigos. El simple hecho de poder estar tranquilamente un día en la playa, tomándo el sol con ellos, o mismamente, un día bajar un día a la semana a tomar algo y volver a casa. Este sentimiento, sobre todo, el verano en Asturias es… como que te carga las pilas.

P. Si tuvieras que… Esto es un poco difícil, ¿vale? Pero si tuvieras que resumir toda tu vida en Asturias en un solo recuerdo, en tu momento favorito, ¿cuál sería? Yo, por ejemplo, lo tengo claro… pero me llevó un tiempo pensarlo. 

Enol. Mi momento favorito en Asturias… creo que sería algún concierto. Quizá el de la Plaza Mayor del año pasado, o el de Metrópoli de hace tres. Nosotros llevamos tiempo en esto, desde 2015 sacando canciones, y durante los primeros años fue todo en Asturias, todo a nivel local. Hay mucha gente que en su tierra no llega a despuntar y necesita irse fuera para que todo empiece a arrancar, pero en nuestro caso fue al contrario. Y la gente de aquí siempre fue súper agradecida con nosotros, los conciertos siempre estuvieron a reventar. Y algún concierto de esos ha sido… tener ahí a mi familia, a toda la gente que quiero, conseguimos hacer algo muy bonito por equipar Asturias… eso es un recuerdo que no se me va a borrar en la vida.

P. Seguramente no… suena a una experiencia increíble y a un recuerdo precioso. Y ligado a esto, los que venimos del norte y vivimos en Madrid —o en otras ciudades grandes—, solemos replantearnos que está pasando en casa mientras no estamos, y cómo habría sido nuestra vida si nos hubiésemos quedado. ¿Tú crees que habrías sido más feliz viviendo en cas? ¿Es algo que sueles pensar?

Enol. Yo, al final, tengo lo que me gusta. 

P. Claro.

Enol. Es una suerte que no tiene todo el mundo. La valoro cada día que me levanto por la mañana, porque soy muy feliz pudiendo trabajar en lo que me gusta, en Madrid, rodeado de gente que también se dedica a lo mismo. Es verdad que siempre va a estar este sentimiento de pena… incluso de culpa, por tener que marcharte y dejar a personas sin ti. Al final, soy hijo único, mis padres están solos, no tienen ningún hijo que se haya quedado en casa. Por parte de mi abuela, también soy nieto único. No tiene tampoco ningún otro nieto por ahí. Es complicado. Y está esa dualidad que siempre te acompaña, pero al final estoy haciendo lo que tengo que hacer, porque no me queda otra. Y, sinceramente, tampoco creo que hubiera sido del todo feliz si me hubiera quedado.

P. Claro, porque al final habrías tenido que ponerte límites. Sí, sí, te entiendo perfectamente. Yo, por ejemplo, me mudé hace casi dos años, y personalmente lo que más me costó fue alejarme del mar, dejar de ver las montañas desde casa de mi abuela… ese cambio fue enorme. Y luego, por supuesto, perderme muchas cosas del día a día en casa. ¿Qué dirías tú que fue lo que más te costó al irte?

Enol. Lo que más me costó fue adaptarme al ritmo de vida de Madrid. Todo va muchísimo más rápido, todo es super inmediato. En Asturias, en cambio, estás en un ámbito que va todo con más calma, no hay tanta prisa. Se nota cuando estás trabajando con gente de allí: la gente suele alargar los plazos mucho más. 

P. Sí… en el norte hay mucha calma, ¿verdad?

Enol. Claro, ahora ya lo tengo más interiorizado. Pero el primer año fue todo un proceso de adaptación  y todo bien. También  en lo profesional, porque cuando me mudé a Madrid en 2021, venía de hacer música solo, desde mi habitación en Asturias, con bases instrumentales de Internet. Y de repente, cuando bajé a Madrid fue cuando empecé a trabajar en el estudio con productores… fue un cambio radical, tuve que cambiar mi manera de crear hasta el momento. Pero bueno, aunque me costó al principio, con el paso del tiempo acabé acostumbrándome.

P. Y sobre la música, si tuvieras que componer una canción que represente todo lo que está siendo este camino para ti, ¿cómo lo llamarías?

Enol. Bueno, no te sabría decirte ahora mismo. Estas semanas, la verdad, lo último en lo que pienso es en la música. Llegamos por la noche super cansados y al día siguiente tenemos que madrugar para arrancar otra vez. Y casi que estoy centrando todas las fuerzas en llegar. Pero sé que cuando llegue, seguro que todo esto será beneficioso para mi carrera musical. Pero al final, lo hago porque me apetece, porque me parece una experiencia bonita con lo que mucha gente puede sentirse conectado y porque representa mucho mi manera de ver la vida y de entender las cosas, que es algo. Quiero compartire eso, intentar aportar un poco de luz en unos momentos o en unos años en los que hay tanta negatividad. 

P. Y además, he visto que te han dejado bastantes comentarios negativos y no terino de entender por qué, ¿En algún momento te han hecho replantearte si querías seguir el camino o no?

Enol. No, para nada. De hecho, si haces balanza y lees los mensajes en los vídeos, la gran mayoría son positivos. Sí que hubo una pequeña parte de los comentarios que me parecieron que tenían una dimensión totalmente destructiva. De hecho, había uno hasta avisándonos de la muerte que nos atrevía un camionero. Entonces, bueno, yo tampoco le doy mucha importancia a la crítica. Yo entiendo que la crítica cuando es destructiva, pues al final viene de una persona que en su vida tendrá sus carencias.

P. Y para terminar, si pudieras elegir a alguien más para que te acompañara en algún tramo de este camino, además de tu amigo, ¿a quién elegirías?

Enol. De hecho, alguna vez vinieron por la tarde a Simancas unos amigos de Asturias que también están viviendo en Madrid. Nos trajeron geles de vitaminas porque se nos habían acabado, y la verdad es que compartir esto entre más amigos también sería bonito.

Por Zoe Aragón

Redactora y fotógrafa del 22 Minutos. Escritora de seis novelas y un poemario ilustrado publicado en físico.

Descubre más desde 22 minutos con

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo