Twenty One Pilots convierte el Movistar Arena en una fiesta sin control

Twenty One Pilots regresó a Madrid con todo. La excusa era presentar su nuevo disco, Clancy, pero lo que vivió el público del Movistar Arena (antes WiZink Center) fue mucho más que un simple concierto: fue una experiencia audiovisual, emocional y colectiva que desdibujó los límites entre escenario y pista, artistas y público.

El arranque fue de película. Un telón cayó y sonó Overcompensate, desatando los primeros gritos. Desde ahí, el show fue una montaña rusa de emociones: lasers, luces hipnóticas, efectos especiales y fuego. Una cámara seguía a Tyler Joseph y Josh Dun en todo momento, proyectando sus movimientos en las pantallas mientras ellos lo daban todo sobre el escenario… y fuera de él.

Porque si algo define a Twenty One Pilots en directo es su cercanía. El dúo bajó en varias ocasiones a la pista para chocarle la mano a la gente, cantar desde plataformas entre el público y compartir momentos únicos, como cuando Tyler interpretó Ride junto a un niño del público, Aleix, o cuando Josh corrió entre la multitud durante Routines in the Night.

El concierto fue un vaivén emocional: de los pogos desenfrenados en Stressed Out o Heavydirtysoul, a los momentos más chill con ukelele en mano o al piano con Vignette. Tyler, pasó con una naturalidad pasmosa del bajo al piano, del rap al rock y del electropop al hip hop, mientras Josh, además de demostrar su potencial en la batería, se animó también a cantar en algunos temas.

Entre las canciones más coreadas estuvieron The Craving, Tear in My Heart, Car Radio, The Judge, Shy Away, Black Slide, My Blood, Mulberry Street, Nico and the Niners o Next Semester. El público, completamente entregado, no solo cantó cada verso, sino que seguía entonando las letras incluso cuando la banda se retiraba momentáneamente para tomarse un respiro.

La locura se desató cuando Josh apareció con una camiseta de tirantes en la que podía leerse “Madrid”. Y, como broche final, llegó el éxtasis con Trees: el dúo se adentró en medio del público con dos tambores y, mientras los asistentes enloquecían, Tyler y Josh lo daban todo en una despedida brutal, aporreando sin piedad, dejando claro que pocas bandas saben cerrar un concierto con tanta intensidad.

Un espectáculo sin igual, propio de los más grandes. Una noche que difícilmente se repetirá. Hoy Barcelona recibe el testigo, y después la gira seguirá por Francia, Alemania, Italia, Países Bajos… The Clancy World Tour avanza sin freno, creando recuerdos que seguro nadie olvidará.

Por María Peinado Lafuente

Periodista. Puedes leerme también a través de mis redes sociales. Instagram y Twitter: maria_peinado22

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