Crítica de 'La acompañante'Crítica de 'La acompañante'

‘La acompañante’ es el debut cinematográfico de Drew Hancock, que de la mano de New Line Cinema (‘El Conjuro’) y los creadores de ‘Barbarian’, propone un thriller psicológico con fuertes toques de humor que se estrena en España el próximo 31 de enero

Los creadores de Barbarian han vuelto a crear una película que no me cansaré de recomendar, pero que siempre lo haré con una pequeña advertencia: Cuanto menos sepas de la película antes de verla, mejor. Si te gustó Barbarian, ve a verla. Si te gustan los thrillers psicológicos con un toque cómico, ve a verla. Si ya la has visto o eres inmune a los spoilers, sigue leyendo.

En La acompañante, Iris (Sophie Thatcher: Yellowjackets) y su pareja Josh (Jack Quaid: The Boys) se reúnen con amigos en una remota mansión propiedad de un oligarca ruso con mala reputación llamado Sergei (Ruper Friend: The Swan) para pasar un fin de semana de desconexión. Será la actitud del propietario de la casa con Iris lo que cambiará por completo el rumbo del viaje.

La primera media hora de la película es sencillamente brillante si no sabes de antemano que Iris es un robot. El mundo actual del blockbuster hace casi imposible que el espectador vaya a ver una película sin conocer mucho sobre ella. Entre sinopsis, imágenes promocionales y tráilers acabamos sabiendo más de la mitad de la película antes de verla y los guiones pierden mucha efectividad. Y es una pena, porque el guion de este largometraje, salvando detalles que comentaré luego, es muy efectivo.

Durante todo el primer acto estuve planteándome por qué el primer recuerdo entre Iris y Josh se veía tan falso, por qué Josh actuaba de forma tan paternalista con Iris, por qué una de las amigas (Kat) veía a Iris como una amenaza y en especial en qué momento un grupo de personas tan distintas podía hacerse amigos o pareja. El punto de giro en el que Josh le dice a Iris: «Duérmete» y al instante sus ojos se vuelven blancos y se desconecta, me dejó de piedra. Cuando una película consigue resolver todas tus dudas de forma tan rápida y contundente, sabes que funciona. Muy poca gente que vaya al cine a ver la película sentirá lo mismo que yo, porque la campaña promocional reivindica constantemente que Iris es un androide, a pesar de que el guion claramente se escribió para que fuese una gran revelación.

Tampoco quiero decir que por saber este punto de giro la película deje de ser interesante. Incluso sabiendo ese detalle, la historia que Drew Hancock propone es divertida, intrigante y consigue hacerte reflexionar en la forma en la que tratamos a las personas. Conseguir que una película genere mucha tensión, pero que a la vez sea muy graciosa, es complicado y esta película se suma a otras como La Sustancia que lo logran de forma magistral. Veo muy difícil salir del cine después de verla sin haberse reído varias veces, al igual que también veo muy complicado que una persona que no soporta la tensión o la violencia disfrute de verla.

La película en su base es una crítica a la visión de la mujer como objeto, que defiende que la única forma de salir de esa opresión es a través de la educación. Y de la lucha, claro. A Iris no le vale con ser consciente de su situación, tiene que luchar para salir adelante, tal y como ocurre en la vida real. La película no solo denuncia la visión conservadora que ve a la mujer como un accesorio del hombre, sino que lo extrapola también a las parejas homosexuales. El mensaje es claro: la violencia y el ninguneo no se vive solo en las relaciones heterosexuales. Siento que muchas parejas tóxicas no querrán que su otra parte vea esta película, por si les hace darse cuenta de que no son tan libres ni tan felices como creían

Aparte de esa base, se tratan muchos otros temas que están presentes en la actitud de cada uno de los personajes. Josh es la muestra de una persona consumida por una combinación entre delirios de grandeza y miedo, el resultado de creer con tanta fuerza que merece una vida exitosa le ha dejado paralizado, incapaz de luchar por ella y resentido porque no le llegue por sí sola. Incapaz de gestionar sus frustraciones, intenta alcanzar sus metas por la vía fácil, llevándose a quien puede por delante. Es el peligro de que nos hagan creer desde pequeños que estamos destinados a algo grande.

Lo que la aleja de ser una película perfecta son los fallos de coherencia que tiene. Hay ejemplos que chirrían, como ocurre en la escena en la que Iris está atada y para desatarse provoca un estruendo monstruoso, pero mágicamente los demás personajes se vuelven sordos y no logran escucharla aunque están a unos pocos metros. También se abusa mucho de dilatar el tiempo en el que los personajes toman decisiones para así poder guiar la trama según quiere el director. Es una pena porque son detalles pequeños, pero que te sacan de la trama y que te hacen pensar que la escritura ha sido vaga en ciertos momentos. Contrasta mucho con los principales puntos de giro de la trama, que sí están muy bien pensados, y con los personajes, que también se han construido atendiendo a cada detalle.

El ritmo es otro aspecto que está muy trabajado y la hora y media que dura se pasa volando. Cada vez es más frecuente que las películas superen las dos horas de duración y esta película es un ejemplo perfecto de que se puede contar mucho en poco tiempo. El brillante diseño sonoro de Dan Kenyon (Barbie) es una de las claves que permite una eficiencia narrativa sobresaliente.

He disfrutado mucho con el debut cinematográfico de Drew Hancock y creo que todo los fanáticos de los thrillers compartirán mis sensaciones. La presencia de los creadores de Barbarian es innegable y no puede ser mejor noticia. 

Ve a verla, y si tienes pareja, ve a verla con tu pareja.

Puntuación: 4 de 5.

Por Jorge Reino

Soy estudiante de Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III de Madrid. Me apasionan el cine, las series y los videojuegos :)

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