Desde el pasado 12 de enero están disponibles los tres primeros episodios del programa de supervivencia por antonomasia: Aventura en Pelotas. Nos presentan a cinco parejas de supervivientes, enclavados en la selva colombiana, donde tendrán que poner en marcha su capacidad de resistencia y su habilidad para adaptarse a un entorno implacable durante veintiún días.

Lo primero es lo primero, y lo primero es que Aventura en pelotas es un programa no morboso destinado al consumo de aquellos que sienten atracción por la supervivencia, con un toque de reality, que permite el análisis y la mordaz crítica de las miserias ajenas, desde la ventaja, claro está, del confort del espectador. A pesar del título, Naked and afraid (desnudos y asustados) el original, la desnudez sirve como elemento de desamparo y desprotección reales. Pero hete aquí, que nos hemos encontrado que mientras el canal estadounidense pixela la genitalia, los españoles lucen en todo su ¿esplendor? (no seré yo quien juzgue públicamente eso) todos sus atributos, literalmente. Aunque tampoco descarto la siguiente conversación en los despachos de los productores:

– Hay que pixelar las partes nobles de los concursantes

-¿Todo el rato?

– Sí, todo el tiempo.

– ¿Queda algún becario disponible?

– No, están todos ocupados saltando las intros de las series.

– Pues nada, nada, decimos que somos europeos y ya. Usamos de referencia a Almodóvar.

Activado mi modo frívolo, pero con seriedad, cronifico (de hacer una crónica) las primeras impresiones.

El mayor contraste lo he sufrido al no haber doblaje de los concursantes. El tono, volumen, velocidad, ritmo, timbre y dicción, define más que lo que propiamente se dice. Y no me refiero a acentos, que también haylos.

Vista aérea de la selva colombiana

En un primer momento todos los participantes, al conocerse, se reciben con sonrisas, algunas más nerviosas que otras, un chócala colega y un qué bien lo vamos a pasar; muy silvestre todo. A continuación se preguntan por la experiencia contraria en el ramo de la supervivencia. Aquí, la mayoría, está muy pez. La más curtida recoge flores cuando va por la montaña; el otro es influencer de viajes; la de más allá es coach contra la gordofobia, pero también modelo curvyLas motivaciones personales son tan variadas como, algunas, peregrinas. De hecho, si estuvieran en un parque natural, para muchos sería su primera vez. Para no liarnos, he titulado a cada pareja.

Equipo número 1: Los Win to win. Se gustan, se adoran y se han maravillado con los beneplácitos de la selva porque parece que vienen de haberse caído en una olla de éxtasis. Cuando habla él, hay que sacar un diccionario de inglés. Habilidades reconocidas: ella distingue una margarita de un cardo borriquero y él como especialista en bichos se cuestiona si las hormigas son comestibles.

Equipo número 2: Los Blue Team. Son tristes y melancólicos, sobre todo él. Ella después de un intensísimo primer cuarto de hora de embelesamiento producido por el entorno, se da cuenta de que el suelo pincha y el calor cansa. Habilidades reconocidas: él señalar defectos contrarios y cotizar a la baja en esperanza y a la alta en angustia; ella, a pesar de su encomiable recogido, llorar, cansarse y machetearse (pero poco) el pie.

Equipo número 3: Los Pimpinela. Dos hombres con un mismo destino y dos opiniones contrarias, pero que siempre están juntos, amenazando con una futura separación. Habilidades reconocidas: el primer él: distinguir entre un machete y otro, y perderse porque no hay caminos señalizados ni esquinas; el segundo él: tener una verdadera vocación política administrando el debate y ser consciente de que hay mucho animal peligroso y que lo mejor es hacer poco.

Equipo número 4: Los Súper Marios yoga. Él es fontanero, y sabe lo que se hace. Instruye, aconseja y se va hartando en todos los sentidos. Ella busca empoderarse a través de experiencias extremas para aprender a distinguir cuándo ha llegado al límite (sigh). Habilidades reconocidas: él mucho paternalismo, destreza y capacidad de abstracción, ella: ser comida por los mosquitos en los meditativos encuentros lunares y acuñar sentencias como: una lloradita y a seguir. Maravilla.

Equipo número 5: Los AC/DC (por la alta tensión y potencia vocal). Ella podría ser la hermana de Mowgli. Dura, rápida de ofensa, teje unas cestas increíbles, y a cada minuto transcurrido tiene más fuerza para gritar. Él, viajero experto, insiste una y otra vez en que en su ubicación no hay cocodrilos porque no hay sol, y cada vez que dice eso, vemos en el plano siguiente un caimán, (en la raza acierta) a la espera de merendárselo. Habilidades reconocidas: ella los decibelios, la sordera introspectiva, y morir, si fuese necesario, por el concurso; él: el drama épico, el heliocentrismo personal, la segregación de la vivienda y pareja a quince metros, y una casi inmediata posterior okupación de la abandonada.

Por Lou Prieto

Bilbaíno, con diptongo (es lo que hay). Superviviente ya desde un hostil útero materno. Convertido en periodista y en un súper hombre Nietzschiano. Una vez acabe este viaje vital de reconocimiento en la tierra, volveré a las estrellas.

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