Crítica a 'The Sweet East'Crítica a 'The Sweet East'

Talia Ryder, Jacob Elordi, Ayo Edebiri y Simon Rex hacen un viaje por la Costa Oeste de Estados Unidos en ‘The Sweet East’

Lillian está de excursión en Washington DC con su instituto. Automáticamente sabemos que no encaja, no hace grupo con sus compañeros. Aún así, sigue resultando sorprendente que decida engancharse con el primer grupo de punks alternativos que conoce y se marche con ellos en su furgoneta -posiblemente no es la decisión que yo tomaría, pero si no, no habría película-. De esta forma, Lillian inicia una aventura por el este de Norteamérica enganchándose a personajes, cada cual más extraño. Todo ello es un marco para el verdadero protagonista del filme: Estados Unidos. 

The Sweet East es el particular homenaje de Sean Price Williams a su país y se estrenará en España el próximo 14 de agosto. La mirada del director es crítica -alguna pulla a la organización política cae-, autoconsciente -el humor y el absurdo son parte esencial de la historia- pero, sobre todo, nostálgica. Yo misma, que lo más cerca que he estado del sueño americano ha sido un perrito caliente en cierta tienda de muebles suecos, salí del cine melancólica por lo que fue el país del Tío Sam. Como se lamenta uno de los personajes: «Hemos desperdiciado un gran legado». 

Price Williams emplea su experiencia como director de fotografía para ofrecernos una estética muy cuidada: entre el ligero granulado de la imagen como de cámara digital antigua; la mezcla de saturación y colores pastel; o la cadencia anaranjada de la luz mezclada con los paisajes del este de EE.UU., donde parece que estás en un videoclip de Lana del Rey de una hora y cuarenta y cuatro minutos. 

THE SWEET EAST | Umbria Film Festival
Talia Ryder y Jacob Elordi en The Sweet East. Fuente Umbria Film Festival.

Talia Ryder (Nunca, casi nunca, a veces siempre) se luce en el papel de Lillian y es que, a pesar de ser mentirosa, manipuladora y casquivana, el espectador no puede evitar preocuparse por ella: queremos que le vaya bien. Poniéndonos muy místicos, podríamos imaginar su carácter como un reflejo de Norteamérica: ella es todo y nada, un proyecto y al mismo tiempo una sombra de lo que podría ser.   

The Sweet East está dividida en cuatro capítulos y no es una de esas historias que siguen el esquema de introducción, nudo y desenlace. Es más bien un camino del que es testigo el espectador y en el que “todo puede pasar”. Durante este viaje por “el país de las maravillas”, nuestra particular Alicia conocerá todos los clichés de los que se acusa (y se enorgullece) a Estados Unidos: desde supremacistas blancos (Simon Rex); superestrellas (Jacob Elordi): directores de cine (Ayo Edebiri); y raritos (Earl Cave). Un abanico de personalidades -macerado con las jóvenes promesas del cine americano- que abarca toda la sociedad americana como una nación de contrastes. 

A nivel visual y auditivo, es muy envolvente y ágil y, es lo mejor que tiene la película, las vibes: convierte América del Norte en el escenario de un cuento, ácido y surrealista. Es una buena película para una tarde de verano de esas de calor pesado en la que todo parece un sueño, tan hilarante e irreal como la realidad de Estados Unidos.

Por Candela Moyano-López

Soy estudiante de Periodismo y Comunicación Audiovisual y amante de los libros y las películas.

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