Aitziber Garmendia

Aitziber Garmendia Mendizabal es una artista polifacética, versátil y comprometida, con una trayectoria que abarca el cine, el teatro y la televisión. Desde sus días en la ikastola, mostró un interés innato por la actuación, y a la temprana edad de 13 años ya estaba pisando los escenarios con su primera obra teatral. Tras la pandemia, se unió a Jon Plazaola en la gira de LOSERS, consolidando aún más su carrera.

Actualmente, brilla como una recepcionista hipocondríaca en la aclamada sitcom española «Muertos S.L.», mostrando su habilidad para el humor y la interpretación. Además, se encuentra inmersa en la comedia de Bellas Artes, donde desempeña el papel de taquillera de un museo, demostrando su versatilidad y capacidad para adentrarse en diferentes ámbitos creativos con maestría.

Pregunta: ¿Quién es Aitziber como persona? ¿Y como profesional?

R: Aitziber como persona es tímida, aunque mucha gente no se lo crea, porque Aiziber como profesional es mucho más valiente de lo que es como persona. Como profesional soy mucho más desvergonzada, valiente, como muy echada pa’ lante y como persona soy muy tímida. Entonces se podría decir que soy muy distinta como persona, y como profesional.

P: ¿De dónde viene tu interés por la actuación?

R: Pues yo desde pequeña he vivido el teatro en mis carnes, no he tenido ningún familiar que se haya dedicado a esto, pero siempre es algo que me ha fascinado y algo que me hacía sentir muy bien. Cuando yo hacía algo y la gente se reía, ese fue mi primer impulso, esa carcajada de la gente. De hecho, no fue algo consciente, sino que vi que era algo que me hacía sentir bien y sentí que quería hacer eso siempre, el resto de mi vida, entonces así nació.

P: ¿Cómo fue tu experiencia haciendo teatro en la ikastola y cómo crees que te influenció en tu carrera como actriz?

R: Yo creo que en realidad todo lo que vivimos en la infancia, no solo en casa, también en la escuela, nos influye y nos lleva por un camino o por otro. Yo en este caso viví mi infancia desde un punto de vista muy libre; yo sí me sentía distinta al resto, mis amigos y amigas de toda la vida escuchaban un tipo de música, yo escuchaba otra, yo era una friki. He vivido con mucha libertad y sobre todo, con mucho respeto de mis compañeros y mis amigos de toda la vida y desde ahí nació un poco pues esa Aitziber que es hoy en día. Entonces yo sí creo que la escuela o lo que vives en tu infancia te condiciona realmente.

P: ¿Cuál es tu primer recuerdo de esa obra de teatro que hiciste a los 13? Y esa experiencia influyó en tu percepción del teatro?

R: Recuerdo que eran unos personajes creados por mi mejor amiga y yo. Y escribimos una pequeña función; los personajes eran Maripuri y Eusebio que eran dos ancianos, interpretamos esos personajes y encontramos el vestuario como buenamente pudimos en casa. Realmente mi primer recuerdo es estar en el hall de la escuela rodeada de gente, de alumnos, de profesores y de padres; luego escuchar cómo se reían, pero es que se reían a carcajadas y recuerdo esa sensación de subidón, ya eso no tenía vuelta atrás.

P: Muchos de tus papeles o películas en las que has participado y participas ahora, son comedia; ¿es tu género favorito? ¿Crees que se menosprecia o que en los premios solo tiene lugar el drama?

R: Creo que hay mucha hipocresía en ese sentido, porque la comedia es uno de los géneros que más se consume y en teatro, cualquier programador de teatro es lo que más pide. Tanto para llevarlo de gira a cualquier sitio, pero a la vez es lo que menos reconocido está. De hecho, tú misma lo has dicho; en cualquier certamen de premios, la comedia tiene muy poca presencia.

¿Cuántos trabajos hemos visto que hayan sido nominados? o sea, ni siquiera ganadores, nominados a los Goya. Hay una hipocresía enorme ahí,  de lo que se consume a lo que luego se valora.

P: ¿Cómo te preparas tú para la comedia?

R: Lo primero es que necesitas tener vis cómica, porque hay algo en la comedia que no se aprende, o sea, que lo tienes que sentir y que lo tienes que tener. Aunque, hay muchas cosas que puedes y debes aprender; por ejemplo, en la comedia es vital el ritmo. Si se rompe el ritmo, se cae la comedia. Ya puedes hacer los mejores chistes del mundo, los mejores gags del mundo, que si va rota de ritmo no va a funcionar. Entonces, para mí, en mi aprendizaje de todos estos años, lo más importante ha sido controlar ese ritmo y ese tempo.

P: Has estudiado derecho ¿Qué fue lo que te llevó a estudiar esa carrera y como pasaste al teatro?

R: Pues mira, si quieres que te diga la verdad, me matriculé en derecho porque quería estudiar algo más, aparte de arte dramático y artes escénicas. Entonces me matriculé en derecho porque era la única carrera que no tenía matemáticas, o no tenía nada de números, porque odio las matemáticas y los números con todas mis fuerzas.

Entonces me licencié en derecho, hice prácticas y todo, pero nunca he ejercido de verdad. De repente, verme a mí misma en un despacho defendiendo algo que sea serio, y que a la gente le pueda beneficiar o no, pues no me veía en eso.

P: ¿Consideras necesario que quienes estudien artes escénicas complementen su formación con una carrera adicional más sólida en términos de estabilidad laboral y financiera?

R: No, no es necesario, sobre todo cuando tienes claro que no te quieres dedicar a eso. Hoy en día muy pocas cosas te pueden ofrecer estabilidad, y a lo mejor lo que para muchos es estabilidad, pues para mí no es sinónimo de felicidad o de estar tranquila.

Por ejemplo, a mí me produce mucha felicidad no saber qué funciones de teatro voy a hacer el año que viene, con qué compañeros o compañeras voy a tener el lujo de compartir escena o pantalla. Todo eso que a la mayoría de la gente le puede causar un vértigo horrible, a mí me da la vida, porque me genera mucha ilusión y mucha expectativa.

P: También eres actriz y presentadora de televisión ¿Cómo encuentras el equilibrio entre tus diferentes proyectos en televisión y teatro?

R: Yo creo que en mi caso, por lo menos ha sido cuestión de dar prioridad a lo que realmente para mi tiene la prioridad. Siempre he dado prioridad a la interpretación, quiero decir, a mi trabajo como actriz, ya sea en el teatro o en el audiovisual. Yo siempre digo que no soy presentadora, he trabajado como presentadora, pero ha sido porque momentáneamente ha sucedido así y por lo que sea me venía bien hacer ese trabajo en ese momento.

P: ¿Cuál dirías tú que es la principal diferencia entre actuar en un teatro y presentar en la tele?

R: Pues en la tele eres tú misma, cuando yo estoy presentando soy Aitziber Garmendia Mendizábal; y cuando estoy en el teatro soy otra persona y es algo muy distinto. En mi caso, yo soy mucho menos tímida cuando estoy interpretando a otra persona, cuando estoy como en la piel de otro personaje.

P: Hablemos de tu papel en Muertos S.L. ¿Qué te atrajo de este proyecto?

R: Todo, no hubo una sola cosa que no me atrajera. Me atrajo el tema, me atrajo que es una comedia, me atrajo que es de los Caballeros; que sabía que era una apuesta segura y me atrajo un poco todo lo que envolvía. El estilo sitcom, de media hora, hablando de una funeraria, de la muerte, que es un tema tabú y de repente hacer humor con eso; me parecía súper valiente y súper inteligente. También hay que saber hacerlo, pero sabiendo que venía de los Caballeros pues estaba tranquila, sabía 100% que me iba a gustar.

P: ¿Ha sido muy difícil prepararse para ese papel de recepcionista hipocondríaca? ¿Cómo es esa preparación mental para poder interpretar a alguien así?

R: Sí, pues mira, el guión estaba tan bien escrito, que ya estaba todo explicado, estaba todo servido. Lo único que propuse, eran maneras de caminar del personaje, de mirar, de moverse o de correr; como algo más físico, un trabajo más físico. Lo demás ya estaba muy bien escrito y estaba servidísimo, no tuve que trabajármelo.

P: ¿Y hay algún tipo de género, algún tipo de personaje que todavía no hayas interpretado pero que te gustaría explorar en el futuro?

R: Pues todos. Creo que muchas veces tengo la sensación de que todavía me quedan muchos trabajos diferentes por hacer. Es más, porque si yo considerara que ya he hecho todo lo que quería hacer, pues qué agobiante sería y qué aburrido a la vez. Pero siento que todavía están por llegar muchos personajes distintos.

P: Yo por ejemplo he vivido casi toda mi vida también en Euskadi, y supongo que también tu lengua materna será euskera. ¿Tú cómo incentivarías a que gente joven, o incluso los más pequeños, vayan más al teatro, consuman más producciones en euskera, o cine vasco?

R: Yo creo que realmente hay una calidad extraordinaria en el cine vasco, en el teatro vasco, creo que se hacen cosas que realmente merecen la pena, cosas preciosas. Una de las películas que más me ha gustado en estos últimos años, es 20 000 especies de abejas; que me parece una película sublime, está hecha en euskera y en castellano. Yo cuando la vi, sentí orgullo de pertenecer a un gremio, a una profesión, y a un pueblo en concreto, «dices qué bonito, que en mi tierra, en mi idioma, se hagan cosas tan bonitas y tan necesarias».

Entonces yo les diría que realmente merece la pena, y les hablaría de la importancia que tiene que nosotros mismos consumamos nuestros productos, porque si no hay consumo, no hay demanda y por lo tanto, tampoco hay oferta. Entonces desaparecería esto, les pediría por favor, encarecidamente, que consuman el producto autóctono también, por la importancia que tiene en nuestro idioma.

P: Y ya para acabar, ¿alguna experiencia curiosa o divertida que te haya pasado en algún proceso de filmación o en el propio teatro? ¿Que quieras compartir?

R: Ahora mismo estoy de gira con tres funciones distintas de teatro, entonces tengo que organizar mi cabeza para no liarme entre las funciones, con los nombres de los personajes y todo eso ya es un circo. En mi cabeza, yo me imagino como una carpa enorme de circo y pasa un montón de monos, de acróbatas, y yo estoy haciendo acrobacias. En una de las funciones, El color de la leche, mi personaje es cojo, paso toda la función cojeando.

Entonces, teníamos otra función, días posteriores a interpretar a la persona coja; y en la función que no tenía que hacer de coja empecé a cojear. Cuando veo a mis compañeros mirándome, me dijeron «¿qué haces?» Y me di cuenta, «coño, que en esta no cojeo.» Y nos entró un poquito la risa en un momento a los compañeros, pero luego afortunadamente pudimos solucionarlo y retener la risa, luego después de terminar la función lo comentamos.

Por Fabiana A.A

Holaa! aquí Fabiana, una vasco-latina con ganas de brindarte toda la actualidad cultural. Aspirante a periodista (espero que de las buenas), acepto donaciones jaja y si queréis que escriba sobre algún evento, grupo musical, artista etc todo lo que sea cultura y actualidad escribidme. Mis RRSS: Instagram: @fabita2019 Twitter: FabianaAstridA1

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