Un gol del capitán del equipo herculino decide el ascenso del equipo blanquiazul después de cuatro años fuera del fútbol profesional
La pretemporada empezaba con la visita de Lionel Scaloni, exjugador del Superdépor y actual entrenador de la selección argentina, con la que los aficionados dieron por eliminado el ‘meigallo’ que tenía el club desde aquel 2018 en el que dejaba atrás la primera división española de fútbol.
Sin embargo, empezaron con mal pie. En las primeras jornadas no lograban conseguir la victoria en casa. Tuvieron que esperar a la décima jornada para vencer al Nástic en Riazor. Pero, la esperanza es lo último que se pierde.
A CORUÑA Y SU CORAZÓN BLANQUIAZUL
A Coruña es emoción, ganas y deportivismo. Y más a lo largo de toda esta semana. Tras la victoria del pasado 4 de mayo contra el Sestao River, sólo necesitaban tres puntos más para ascender automáticamente a segunda división y dejar de lado el infierno.
Y, un año más, la ciudad se volvió a llenar para vivir en primera persona la posible vuelta del club de su corazón. A primera hora de la mañana los aficionados llegaban a la calle San Juan, primera parada de esta quedada deportivista. Aunque, no era el único rincón teñido de blanquiazul; el entorno del estadio y cada milímetro de la localidad coruñesa se vistió para la ocasión.
A las tres y media de la tarde, más de cien mil personas invadieron las calles de camino a Riazor. Pero el deportivismo no solo estuvo presente en las calles, sino que también se demostró el apoyo a través de las redes sociales.
El ambiente cada vez era mayor y una ciudad entera animaba a su equipo. Porque, sin duda, es una hinchada que nunca se rinde, o eso nos hacen saber con uno de sus cánticos.
Pasadas las cinco y media de la tarde, los protagonistas entraron en escena. Las bengalas, el humo y los cánticos no faltaron en la llegada de los jugadores. Y, la locura fue tanta que el fuego llegó hasta el techo del autobús.
El estadio estaba a rebosar. Pero, no todos pudieron vivir el partido desde dentro. Algunos aficionados vieron el encuentro en la explanada gracias a la pantalla instalada en la Fan Zone.

90 MINUTOS SIN DEJAR DE CREER
A las siete el balón estaba ya en juego, A Coruña estaba a rebosar y la afición no dejaba de creer y confiar en el espectáculo que duró 90 minutos.
El equipo herculino empezó con mucha fuerza el partido. Y, Lucas Pérez, el capitán del conjunto, estuvo presente en todas las jugadas con su pelea constante, mostrando así su liderazgo desde el inicio.
La primera parte seguía dejando el protagonismo a la esperanza. El Deportivo dominó a pesar de no conseguir un gol, y el Barça Athletic tuvo un par de ocasiones que asustaron a los más de 31.000 asistentes y a toda una ciudad.
En la segunda mitad del partido, el estadio estaba en llamas cuando una falta sobre Pablo Vázquez en el borde del área desató la emoción entre los aficionados locales. Con el marcador en contra, Lucas Pérez asumió la responsabilidad y, con un disparo magistral a la derecha del portero, envió el balón al fondo de la red en el minuto 56, desatando la euforia en las gradas.
A pesar de los intentos del equipo visitante por igualar el marcador, la defensa local resistió con uñas y dientes, manteniendo la ventaja hasta el pitido final del árbitro en el minuto 97. El estadio estalló en celebración cuando el Deportivo aseguró su ascenso como líder del grupo de Primera RFEF, marcando así una fiesta de ascenso inolvidable, después de diez años sin una.
FIESTA EN CADA RINCÓN DE A CORUÑA
Después de dos intentos fallidos, el Deportivo de La Coruña consiguió el ansiado ascenso. El gol de Lucas Pérez fue decisivo para cumplir su promesa; volver al club de su vida para devolverlo a donde se merece.
Y, después de cuatro largos años fuera del fútbol profesional, el conjunto blanquiazul salió del pozo y ascendió a Segunda División.
La “bendita tolemia” que caracteriza al club y a sus aficionados invadió la explanada de Riazor. Tanto dentro como fuera del campo la emoción y la festividad llegaron para apoderarse de la noche.

La fiesta empezó encima del césped, pero pronto se trasladó a las afueras del templo. No faltaron los fuegos artificiales, las bengalas ni los balones gigantes para decorar la noche coruñesa.
Los jugadores lo celebraron con la afición entre música y cánticos. Mella no tardó en coger el micrófono para cantar El Mambo de Kiko Rivera, la canción de esta piña deportivista. La noche fue cayendo, pero la celebración sigue presente en cada uno de los aficionados de este equipo histórico.
UN EQUIPO HISTÓRICO Y LA FUENTE DE CUATRO CAMINOS
El amor por el Deportivo de La Coruña va más allá de la ciudad y sus habitantes. Distintos equipos españoles como el Castellón o el Celta, exjugadores como Mauro Silva o Bebeto o el presidente de la Xunta de Galicia no tardaron en felicitar al equipo coruñés.
Y, no hay celebración sin ir a la fuente de Cuatro Caminos. Pero, para ello habrá que esperar. El retorno del conjunto blanquiazul y su afición a ese lugar tan especial para la historia de la ciudad será el 25 de mayo.
Será tras el último partido contra la Real Unión, la ciudad se llenará de alegría y orgullo por este hito histórico del club al regresar al fútbol profesional.