Paco Roca usó la brocha y el lápiz para dibujar, escribir y, en definitiva, construir La casa. Alex Montoya usa la cámara para rodar y construirla de nuevo. A partir de pequeños recuerdos en Super-8 y conversaciones, se construye una historia sencilla y emotiva.
El director valenciano realiza su tercer largometraje (después de Lucas y Asamblea) en el que nos retrata la historia de una familia que se reúne para arreglar la casa de verano de sus padres para luego venderla. Tras ganar el premio del público la película llega a los cines. Es una historia construida a partir de tres pilares: David Verdaguer, Óscar de la Fuente y Lorena López, los actores que componen la familia.
La película gira en torno a estos actores, principalmente entre Verdaguer y Óscar de la Fuente. Este último hace un papel impresionante contenido, sobrio y capaz de sostener la película a su espaldas con un personaje muy interesante y lleno de capas que se van abriendo. Todo con unas pocas palabras y unas cuantas miradas.

La adaptación del cómic a la pantalla suponía el reto de saber trasladar el uso que hace Paco Roca con el color y el formato del cómic a un lenguaje distinto. Si el cómic tiene el color, el cine tiene los formatos y las texturas de las cámaras antiguas. Alex Montoya no busca complicar una historia sencilla con una dirección vistosa o recargada, te va metiendo en la casa y en su historia poco a poco con una dirección bien planificada y simple.
Desde el guión se divide la película en tres partes muy diferenciadas en las que poco a poco se van sumando más personajes. Lo importante es contarte el pasado de los protagonistas con pequeños flashbacks en los que vemos como cada uno se relacionaba con la casa y con su padre. Para luego ver cómo se relacionan en la actualidad entre ellos. La relación de los personajes y la casa está llena de habitaciones que tendrán que ir abriendo para descubrirnos sus secretos y sus recuerdos.
La realización del director hecha con cariño y muy cuidada, está acompañada de dos elementos fundamentales en la película: la dirección de fotografía y la banda sonora. La dirección de fotografía destaca por su sencillez pero a la vez por ser capaz de captar la belleza, como en los planos descriptivos de la casa, como si cada uno fuese un bodegón perfectamente encuadrado y rodado. Por otro lado, la banda sonora a guitarra acústica, sencilla que acompaña a las imágenes y crea un leitmotiv para cada flashback.
La película es perfecta tanto para un público general que quiera pasar un rato viendo algo entretenido y bueno como para un público que busque algo más en una película cargada de sencillez. Una historia llena de capas que se esconde tras una fachada de simpleza, tanto en lo visual como en el guión. Con actuaciones increíbles que serán capaces de emocionarte con pequeños detalles.
Se trata de una película compuesta por recuerdos. No busca hacer llorar, pero será capaz de emocionar por sí misma, por la unión de todos su elementos, de todo lo que alguien busca en una película, la unión perfecta de todos sus engranajes. Así se ha construido la adaptación de La casa.