La joven cantante ibicenca cerró su «Chulita Tour» reventando este viernes la sala Shoko de Madrid
Son las nueve de la noche y la famosa sala madrileña, Shoko, se había teñido de rosa. Y no, aún no se ha estrenado la secuela de Barbie, sino que cientos de chulitas (y chulitos) se habían preparado para la ocasión; Aleesha, en honor al álbum de Nicki Minaj Pink Friday, había pedido a sus fans que fueran vestidas de rosa. Ellas, fieles a su patrona, acudieron al concierto con el dress code que había puesto.
La sala se apaga y Aleesha da comienzo a su show al ritmo de Cógeme, uno de sus primeros éxitos. Desde el primer momento, la sala se llenó de la energía que la cantante rebosaba en cada canción. La conexión con su público fue la protagonista de la noche, desde el intercambio de miradas y sonrisas con sus seguidoras; hasta selfies y cartas que las fans lanzaban sobre el escenario.
En la primera parte del show reinó la música para disfrutar, bailar y no llorar: «Antes de ponernos en modo emocional vamos a pasarlo bien, que veo que hay muchas chulitas y chulitos por aquí». Y empezó a sonar Chulita, Me gusta ese lokito y Dolorosa, sus últimos éxitos. Aleesha también tenía guardadas algunas canciones para sus seguidoras más antiguas: No man, Like Nicki o Tied Up representaron a la Aleesha del 2020.
A mitad del show, la diva ibicenca desveló el invitado sorpresa que tenía preparado: «Os voy a presentar a un amigo y eso que en la industria no hay muchos». Así daba paso a Munic para cantar en primicia Apágame la luz, una canción que todavía no se ha estrenado y que ha dejado a sus seguidoras con ganas de volverla a escuchar.
«¿Alguien más de aquí es una dramas, como yo?» Un sí al unísono como respuesta dio comienzo a la segunda parte del show, la sentimental, en la que la ibicenca es experta y que comenzaba con K sientes. El buen rollo que Aleesha transmitía fue agradecido por el público mediante el cariño y el apoyo que mostraba hacia ella en cada momento. Una prueba de ello se dio en uno de los momentos más emotivos de la noche, cuando la patrona cantó Sin kerer, su tema más personal y el que nunca se había atrevido a cantar en directo: «La voy a tirar y voy a hacer lo que pueda que soy muy sentimental y seguro que voy a llorar». Aleesha no pudo evitar emocionarse y cuando las lágrimas impedían seguir la canción, ahí estaba su público para cantarla por ella y para animarla con vitoreos que conseguían hacerla sonreír.
El concierto estaba llegando a su fin y con ello algunas de las canciones más esperadas, 828 y Volverás fueron las siguientes en sonar y a pesar de la emoción que transmiten las letras de sus canciones, el público y la cantante no podían dejar de bailar como si ya nada doliera. El final del concierto tampoco impedía que la cantante volviera a sorprender a sus chulitas; una cover de El Farsante y de otra canción de Nicki Minaj dejaron sin palabras a las cientos de personas que habían acudido al concierto.
Llegó el turno de Angelito, la colaboración con Recycled J y su tema más conocido. Solamente bastaron dos acordes para reventar la sala y llegar a la catarsis que el show había generado. Frente al frío del invierno de Madrid, en la sala cientos de personas sintieron el calor que produce una canción que tres años después sigue resonando en los altavoces de miles de personas y doliendo en los corazones de otras miles. Y, mientras Aleesha disfrutaba este momento como si el tiempo se hubiera detenido, el resto se rindió ante la bendición que la patrona ofreció en cada segundo del concierto.
Pero lo bueno llega a su fin y el show de Aleesha no iba a ser la excepción. Antes de dar por finalizado el concierto agradeció el apoyo de sus seguidores y se sinceró con ellos: «La música me ha salvado la vida y aunque no estoy en la mejor situación, que estéis aquí vale mucho». Después de estas emotivas palabras comenzó a sonar Cómo t va?
Sin embargo, el público sabía que quedaba una canción más, y el intento de Aleesha de irse del escenario fue en vano, porque nadie se movió hasta que por último (esta vez sí) sonó La patrona, el tema que cerró el show que cada persona lo sintió suyo. Mientras, una lluvia de pegatinas y camisetas cubría una sala que fue testigo de una noche en la que la patrona, a la que rezan cada día miles de seguidores, bendijo a cientos de ellos.