La banda madrileña llenó por completo su primer concierto en Madrid en lo que fue el principio del fin de la gira River, perteneciente a su tercer álbum de estudio
Ya hace un año desde que disfruté a Morgan en directo por primera vez. Recuerdo con nostalgia aquella álgida noche de un 21 de enero en el WiZink Center, apostado en la primera fila de lo que sería, sin yo saberlo, uno de los conciertos más importantes de mi vida. Ayer Morgan volvió tras un año para prendar de magia a Madrid y sus gentes con su música, que no es una música cualquiera. Dada la reducida capacidad del recinto, al menos en comparación con el antiguo Palacio de los Deportes, pocos fuimos los elegidos que pudimos disfrutarla in situ, en el precioso y acogedor escenario del Teatro Circo Price, que se encontraba lleno hasta la última butaca. El concierto se encontraba encuadrado en el Inverfest, siendo uno de los más importantes del circuito.

En esta ocasión, a diferencia de la última, los madrileños ofrecieron un show más íntimo, tanto en espacio y aforo, así como en su disposición sobre las tablas. Aquella última vez en el WiZink estuvieron acompañados por la Golden Family, lo que lo hizo único, sin duda. Sin embargo, anoche se pudo disfrutar al Morgan más puro y desnudo, al más esencial.
Nina se hallaba sentada al piano regalando su sobrecogedora voz a los allí presentes. David Schulthess tomó las riendas de hasta tres teclados con sus prodigiosas manos; mientras que Ekain Elorza se afincaba en el taburete de su batería, como de costumbre. A los mandos de la poderosa guitarra se encontraba Paco López, mientras que el bajo recaía en los dedos de Will Planas. Los acompañaba, por último, Gabi Planas, encargado de toda la instrumentación de percusión y como guitarra de apoyo, dando atmósfera.
Durante el concierto pudimos disfrutar de gran variedad de hits del grupo y, aunque la gira River se enfoca en lo que fue su tercer álbum de estudio The River and The Stone, tocaron canciones de álbumes pasados. La visita especial de la noche fue Miguel Ríos, quien estando ya consagrado como una leyenda absoluta del Rock español, elogió a Morgan por activa y por pasiva. Junto a él, cantaron El Rio, siendo sin duda uno de los momentazos de la noche, tanto para el público como para la propia banda.
Nina, tan natural y vergonzosa como siempre, nos agraciaba los momentos entre canciones con su ternura improvisada; hablando a un público que siempre se rinde a sus pies. Expresó mil y una veces lo agradecida y emocionada que estaba, llegando a encontrarse cerca de las lágrimas en varias canciones. Quien sí puedo asegurar que lloró fui yo, al igual que la mitad del público, durante casi la hora y media que duró el show. El momento más especial, emotivamente hablando, sucedió cuando Nina, con la voz algo rota, nos anunció que no sabría cuando sería la próxima vez que nos veríamos tras finalizar la gira, pero que volverían, eso seguro. Para afincar esa afirmación tocaron Volver, una de las canciones mas desgarradoras de la banda, que puso al público a cantar sobrecogido.

El concierto cerró, tras un pequeño parón, con Sargento de Hierro y River, dos de las más populares canciones del grupo. Tras largos minutos de aplausos continuados y con todo el Teatro en pie el grupo marchó tras bambalinas sin saber, quizá, lo que aquello significaba para quienes de verdad les amamos.
Mi pasión por la fotografía y la escritura viene dada por mi miedo irracional a olvidarme de instantes y momentos irrepetibles, intentando plasmar por algún medio lo que yo sentía entonces, y si alguna vez pierdo la capacidad de recordar, solo le pido a la vida poder tener siempre este concierto removiéndome las entrañas.