Lo de anoche en la Sala Villanos tuvo ese aroma de las citas que se marcan en rojo en el calendario mucho antes de que ocurran. Empezar una gira en Madrid siempre impone, pero hacerlo con el cartel de «todo vendido» y el calor de los tuyos soplándote en la nuca es otra historia. Blackpanda saltó al escenario para inaugurar su 2026 dentro del Inverfest y lo hizo sin necesidad de artificios, con esa seguridad de quienes saben que su propuesta no necesita envoltorios para brillar por sí sola.
Desde el primer tema quedó claro que no iba a ser una noche más. Marta Marlo y Andrés Lim salieron al escenario con la calma de quien juega en casa y la emoción de quien sabe que lo que está a punto de pasar importa. Su propuesta, siempre en movimiento, transita sin esfuerzo entre lo orgánico y lo electrónico, mezclando UK Garage, Amapiano, Techno, Pop, Dembow o House.
El concierto giró en torno a Vapor y cielo, su último trabajo, un disco que en directo gana aún más. Las canciones se convierten en un viaje sensorial que habla de vínculos, de idas y venidas, de lo complicado que es quererse y entenderse. No hay grandes discursos, solo música que invita a dejarse llevar y fluir.
‘Naranja Paraíso’ fue uno de los momentos más coreados de la noche. Entre tema y tema, Marta se mostró cercana y emocionada, sin impostar nada: “Estoy muy contenta de estar esta noche aquí, me emociona un montón”.
La velada también sirvió para asomarse al futuro. El dúo presentó canciones nuevas, todavía inéditas, como ‘En una nube’, que recibió una gran acogida por parte del público.
No faltaron los clásicos que ya forman parte de su historia: ‘miss u’ o ‘De Cero’. Tampoco faltó su ya celebrada versión electrónica de ‘BAILE INoLVIDABLE’, de Bad Bunny, que convirtió la sala en una pista de baile sin complejos.
El concierto fue creciendo también a nivel visual. Luces bien medidas, batería, coreografías y la presencia puntual de dos bailarinas acompañaron algunos temas sin restar protagonismo a la música. Con 24 canciones en el repertorio y un bis final provocado por un público que no quería irse, Blackpanda cerró una noche redonda.
Arrancar una gira en casa siempre tiene algo de vértigo. Blackpanda lo hizo con naturalidad, emoción y verdad. Y eso, al final, es lo que se queda.