El emblemático espacio literario anuncia su cierre definitivo a mediados de febrero, ahogado por el aumento del alquiler y la transformación del barrio
Tipos Infames no era solo una librería. Fundada en 2010 en pleno corazón de Malasaña, fue durante quince años un refugio para lectores, autores y editores independientes. Especializada en narrativa contemporánea, ensayo y poesía, el local combinó desde el inicio la venta de libros con presentaciones, clubes de lectura, encuentros literarios y una cuidada selección de vinos, convirtiéndose en un punto de encuentro cultural único en Madrid.
El proyecto, impulsado por cuatro libreros, apostó por un modelo de cercanía y prescripción literaria en un momento especialmente difícil para el sector. Con el paso del tiempo, Tipos Infames se consolidó como una referencia del circuito cultural madrileño y como símbolo de la resistencia de las librerías independientes frente a la progresiva homogeneización comercial del centro de la ciudad.
El cierre de Tipos Infames no responde a una falta de lectores ni de actividad, sino a un problema estructural cada vez más extendido en Madrid: el encarecimiento del alquiler. Según han explicado sus responsables, la subida inasumible de la renta del local ha hecho inviable la continuidad del proyecto en su ubicación actual, pese a mantener una programación activa y una comunidad fiel.
A este incremento se suma el impacto de la gentrificación en Malasaña, un barrio que ha ido perdiendo parte de su tejido cultural en favor de negocios orientados al turismo y al consumo rápido. En este contexto, sostener un espacio dedicado al libro, al pensamiento y a la conversación se ha convertido en una lucha desigual.
El anuncio del cierre provocó una inmediata reacción de apoyo en redes sociales. Escritores, editores, libreros y lectores compartieron mensajes de tristeza, indignación y reconocimiento al papel cultural de Tipos Infames. Entre ellos destacó el del chef José Andrés, que a través de Twitter lamentó la desaparición de la librería y se ofreció públicamente a ayudar, reivindicando la necesidad de proteger los espacios culturales que dan identidad a las ciudades.
Ese respaldo digital tuvo ayer su reflejo en la calle. A lo largo del día, decenas de personas se acercaron a la librería para comprar libros, despedirse del equipo y mostrar su apoyo de forma presencial. El local volvió a llenarse, confirmando que Tipos Infames no cierra por falta de público.

Tipos Infames se despide como ha vivido: rodeada de libros, de gente y de conversación. Su cierre deja un vacío difícil de llenar en el mapa cultural madrileño y reabre el debate sobre el modelo de ciudad y el lugar que en él ocupan la cultura y las librerías independientes. Su escaparate dejará de brillar a mediados de febrero.