Durante los cuatro intensos días que duró el BIME, muchos artistas, como Iratxe Ibaibarriaga, quisieron acercar su arte a un público sensible y cercano. Iratxe es una violonchelista vasca que reside en Barcelona y se dedica a la Modern Classical Music, un género que se adapta a los tiempos actuales pero que conserva la sensibilidad de la música clásica tradicional.

Pregunta: ¿Quién es Iratxe como persona? ¿Y cómo es Iratxe como violonchelista?

Respuesta: Siempre he tenido una faceta muy marcada en la gestión y la organización. Soy una persona muy inquieta y me gusta trabajar al servicio del arte. Por eso, todo en lo que me involucro tiene un enfoque artístico. Por ejemplo, en el festival yo empecé tocando, y ahora también participo en la organización. Además, pronto comenzaré a trabajar en la Universidad EUNEIZ, en Vitoria, donde impartiré una asignatura de marketing musical.

En general, como persona, soy alguien curiosa, a quien le encanta aprender y que siempre está buscando nuevos proyectos. Creo que la parte profesional se nutre de la personal. En mi caso, la música se alimenta de mis experiencias, y eso me permite expresarlas. No puedo elegir entre ambas facetas, porque van de la mano. No soy una artista que vive encerrada en un estudio todo el día; me encanta ir al cine, al teatro, aprender cosas nuevas. ¿Eso también forma parte de mi yo artístico? No lo sé, pero ambas versiones de mí son inquietas y se retroalimentan. A veces predomina una, a veces la otra.

P: Muchas personas suelen confundir el género clásico con la música barroca, romántica o renacentista, ya que todas son principalmente instrumentales. ¿Podrías explicar qué es exactamente el Modern Classical Music?

R: La música clásica tradicional se interpreta con instrumentos acústicos como el violín o la flauta. En cambio, lo que se llama New Classical o Modern Classical tiene una estética más minimalista, con un sonido tonal. Es decir, suena a música clásica, pero con un lenguaje mucho más moderno. Por ejemplo, un álbum actual puede ser conceptual, más parecido a una banda sonora de cine que a una sinfonía tradicional. Ya no se componen obras de una hora; el mundo es distinto. Hoy se crean piezas más cortas, como preludios o capítulos musicales, que expresan emociones del siglo en el que vivimos.

La música romántica, el barroco, el impresionismo o el expresionismo son subgéneros, como las corrientes del arte visual. Pero es imposible que una obra de hoy suene igual que una del siglo XIX, porque el contexto emocional es distinto. Las obras de Hamlet reflejaban sentimientos muy potentes, en esa época la gente se mataba por amor, eran obras que desbordaban intensidad.

Hoy el amor se vive de otra manera. Si compusieras sobre el amor en el presente, sonaría más íntimo, más humano, más vulnerable. Ese es el tipo de sensibilidad que expresa la música neoclásica actual, usa instrumentos tradicionales, pero refleja los sentimientos de nuestro tiempo.

Pianista minimalista e intimista

P: Como artista de un género tan de nicho, ¿Dónde crees que está el límite entre modernizarse y mantener tu estilo musical?

R: Es complicado. Yo todavía estoy en ese límite. La música clásica es un gran monstruo tradicional, y moverse dentro de él no es fácil. Intento hacer lo que amo, que es por lo que estudié música y decidí ser artista, crear algo que emocione.

Para mí, eso es lo más importante, que la gente sienta algo con lo que comunico. Vivimos en un mundo tan rápido, que conseguir que alguien se detenga a escuchar y sentir lo que haces ya es un lujo. Quizás no te convierta en mainstream, pero sí en alguien que llega de verdad a su público.

Claro que los números importan, pero si tu propuesta no tiene solidez, caerá por su propio peso. Lo esencial es trabajar de forma honesta, rodearte de gente que comparta esa visión y dejar que el público conecte no solo con lo que haces, sino con lo que eres.

P: En una época donde lo mainstream puede llevarte al estrellato, qué crees que es más importante, ¿tener un público de nicho o buscar la viralidad?

R: Personalmente, prefiero lo auténtico. Me gusta más comprar una chaqueta hecha por una diseñadora que admiro por su trabajo impecable, que algo producido en masa. Me atraen las propuestas completas, cuidadas, que tienen un discurso. Cada persona busca lo que le gusta. Si te interesa lo mainstream, consumirás lo que te llega sin buscar más. Pero hay quienes disfrutan descubriendo artistas nuevos, yendo a conciertos pequeños, explorando…

Como artista, lo que te mantiene es una industria profesionalizada que te permita vivir de tu trabajo y un público real, que te apoye, te escriba, vaya a tus conciertos y compre tu música. Si solo eres una moda, desaparecerás cuando cambie la tendencia. Si eres un artista, perdurarás.

P: Hablando de lo mainstream, de hacerse viral. Hay muchas canciones hechas por IA que rompieron el Internet ¿La inteligencia artificial está afectando a tu sector o no lo ves como un problema?

R: Creo que la IA es más una herramienta que una amenaza. Hay canciones creadas por IA, sí, pero muchas carecen de alma. Al final, eso hará que el público valore más lo auténtico, lo que se crea desde la emoción y la honestidad. Un ordenador puede generar melodías, pero ser artista no es “hoy me levanto y lo soy”. Hay un componente humano que ninguna máquina puede imitar.

P: Siguiendo con el tema redes sociales, he visto que te estás mostrando un poco como divulgadora en redes. ¿Cómo nació esa faceta?

R: Sí, estoy intentando potenciar esa parte. En mis redes, sobre todo en Instagram, hago divulgación musical. Creo que hay una desconexión entre el público y la música clásica. La música de cine está más normalizada, pero ambas provienen de la misma raíz. Me apasiona hablar y compartir lo que amo, y siento que esta labor ayuda a acercar la música a gente que quizás nunca se habría interesado por ella.

P: Ahora que mencionas el cines, algunos compositores son llamados para hacer bandas sonoras. ¿Tu estilo musical encaja en ese mundo?

R: Sí, totalmente. Algunas piezas de mi álbum tienen ese aire cinematográfico, es una música tranquila, emotiva, ambiental, sin exageraciones. Todo depende de la instrumentación. Si hablas de amor con un cello, un piano y unos sintetizadores, suena íntimo; si usas una orquesta de 80 músicos, el amor se vuelve grandioso, algo muy grande. El mensaje es el mismo, pero la emoción cambia.

P: Acabas de mencionar lo importante que es saber transmitir el mensaje, con los instrumentos correctos. Y ya que vas a enseñar marketing musical ¿cuáles crees serían las claves para que los niños o jóvenes se acerquen a la música?

R: Creo que las metodologías están cambiando. No se trata solo de aprender solfeo o repetir canciones, sino de encontrar en la música un espacio seguro para expresarse. La música puede ser una herramienta vital, para que una persona aprenda a conocerse y sentirse bien consigo misma. No todos los niños tienen una familia que los apoye, y la música puede ofrecerles ese refugio. Aprender con alguien que ama la música puede ser un regalo para toda la vida.

P: Entonces, ¿por qué crees que las carreras artísticas siguen estando mal vistas por muchas familias?

R: Porque la industria es complicada, hay una gran criba económica y profesional. No todos pueden dedicarse al arte y vivir de ello. Los padres solo quieren asegurarse de que sus hijos tengan una vida estable, y el arte no siempre ofrece esa seguridad.

Entiendo ese miedo, al principio no sabes cómo moverte, cómo gestionar prensa o conseguir trabajo. Son años de esfuerzo sin resultados inmediatos, y eso angustia a las familias. Pero cuando ven que eres feliz y que logras avanzar, se convierten en tu mayor apoyo.

P: Esta es una pregunta un poco repetida a todas las artistas mujeres, pero es inevitable preguntarte. En un mundo tan masculinizado, ¿has tenido algún problema en ese sentido?

R: En mi caso, no he tenido problemas directos. Es cierto que el sector sigue siendo muy masculinizado, pero siempre he trabajado con gente sensibilizada y respetuosa. Quizás lo que más me ha pesado ha sido ser joven y no tener una carrera consolidada aún.

No tengo 25 años de trayectoria que hablen por mí; tengo mi trabajo de estos últimos años. En cambio, compositores con nombre propio ya no necesitan demostrar nada. Así que lo que me toca es seguir trabajando, más que sentirme limitada por ser mujer.

P: Por último, ¿qué palabras realistas le darías a alguien que quiere dedicarse al arte?

R: Le diría que se lo piense bien, pero no desde el miedo, sino desde la planificación. Que observe las trayectorias de los artistas que admira y entienda qué hay detrás.

Ser artista se siente, pero convertirse en uno requiere tiempo, estrategia y constancia. Durante mucho tiempo, serás la única persona que crea en ti, y por eso necesitas un plan claro, rodearte de gente que te oriente y revisar constantemente tus pasos. No es un camino lineal, pero vale la pena.

P: ¿Alguna anécdota divertida del BIME?

R: ¡Sí! Nada más llegar, se me acercó un chico y me dijo que me seguía en Instagram. Me hizo muchísima ilusión, porque tengo pocos seguidores, y pensar que alguien de Lleida me reconociera aquí en Bilbao fue surrealista. Con tanta gente aquí, que justo la primera persona que me hablara me conociera fue muy bonito. Me quedé alucinada y encantada.

Por Fabiana A.A

Holaa! aquí Fabiana, una vasco-latina con ganas de brindarte toda la actualidad cultural. Aspirante a periodista (espero que de las buenas), acepto donaciones jaja y si queréis que escriba sobre algún evento, grupo musical, artista etc todo lo que sea cultura y actualidad escribidme. Mis RRSS: Instagram: @fabita2019 Twitter: FabianaAstridA1

Descubre más desde 22 minutos con

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo