El pasado jueves 25 de septiembre, el cantante nacido en Valladolid y criado en Madrid logró hacer bailar a un Movistar Arena, que se tiñó de amarillo en homenaje a su nuevo álbum, ‘Daisy’, escrito y producido por él.
Rusowsky lanzó su álbum debut el 15 de mayo de 2025, y desde entonces no ha hecho más que crecer y conectar con un público cada vez mayor. Sus letras profundas y su sonido melancólico lo convierten en uno de los artistas del panorama español con mayor proyección nacional e internacional, habiendo ofrecido un concierto Tiny Desk hace apenas dos meses.
El cantante se presentó por primera vez ante más de 15.000 personas, que, tras varios meses apoyando su proyecto de manera excepcional, no dudaron en asistir a uno de los eventos más esperados de los últimos meses. En las horas previas al concierto se respiraba un ambiente festivo y eufórico, con colas llenas de fans vestidos con camisetas amarillas con el símbolo de un gorila, en alusión a la portada del álbum, ansiosos por descubrir lo que Rusowsky tenía preparado para aquella noche.
Lo primero que sorprendió al público al inicio del concierto fue la maravillosa puesta en escena y el vestuario. El escenario estaba cuidado al detalle, decorado de forma simple e intimista, con proyecciones estéticas y divertidas que sumergían al espectador en el mundo de Daisy.
Rusowsky apareció con un espectacular chándal blanco adornado con piedras brillantes que formaban el nombre del álbum en su espalda, Daisy, y lucía una peluca naranja y unas gafas llamativas que lo diferenciaban del resto del equipo. La banda y los coristas, por su parte, llevaban la misma peluca que él, pero de color negro.


El concierto no comenzó de la mejor manera, ya que durante la primera canción surgieron algunos problemas técnicos. No obstante, el cantante mostró una actitud ejemplar y supo gestionar al público de manera brillante. La setlist fue muy completa, llena de altibajos emocionales gracias a la variedad de canciones del Rusowsky, que logran hacerte bailar y llorar en cuestión de segundos.
La canción que abrió el concierto fue Johnny Glamour, poniendo en pie a todo el Movistar Arena desde el primer segundo. La siguieron continuos hits del cantante, como Altagama, 4 Daisy o SOPHIA, hasta que, de repente, sonó la intro de Cell y apareció el primer invitado de la noche: el cantante, productor y amigo de Rusowsky, TRISTAN.
Tras esto, Rusowsky no dio tiempo al público de asimilar lo ocurrido, pues apenas dos canciones después Latin Mafia subió al escenario para interpretar junto al cantante su conocida colaboración Neo Roneo. Los asistentes mostraron gran entusiasmo ante la llegada de los mexicanos, y el Movistar Arena se llenó de gritos y ovaciones para ambos artistas.
Sin embargo, Rusowsky, no satisfecho con las sorpresas anteriores, volvió a asombrar al público con la aparición de La Zowi durante sukkKK, convirtiendo la canción en uno de los momentos más destacados de la noche. Como es ya costumbre, durante Bby Romeo y Gata, el cantante Ralphie Choo subió al escenario para bailar y cantar junto a su cercano amigo, disfrutando del espectáculo.
Cuando parecía que la noche no podía mejorar, las mismísimas Las Ketchup hicieron su entrada para interpretar uno de los temas más escuchados del momento, Johnny Glamour, canción que había abierto el concierto, lo que aumentó aún más la sorpresa del público. No solo cantaron su colaboración con Rusowsky, sino que también hicieron un remix de Asereje, logrando que todo el público reprodujeran el icónico baile al unísono.
La última canción que el cantante interpretó fue VALENTINO, perfecta para despedir la noche. Tanto el público como Rusowsky bailaron y saltaron en todo momento, cerrando un concierto inolvidable. La setlist recorrió toda la carrera del artista, con canciones animadas y más pausadas, manteniendo a más de las 15.000 personas entregadas durante toda la velada, que sin duda no olvidarán la experiencia que Rusowsky les hizo vivir.