El equipo de Xabi Alonso se llevó la victoria ante la Juventus gracias al tercer gol en el torneo del canterano del Real Madrid, quien ha contribuido con goles o asistencias en todos los partidos del campeonato y se está ganando un hueco en la plantilla blanca para la temporada 2025/2026. Por parte del conjunto turinés, Di Gregorio fue el mejor. El italiano realizó 11 paradas, algunas de ellas de gran mérito, con las que evitó una goleada que por momentos pareció inevitable. Kylian Mbappé hizo su debut en el torneo, salió en el minuto 67 por el goleador del partido y se le vio muy falto de ritmo y de la chispa que tanto lo caracteriza.
El Real Madrid afrontaba los octavos de final del Mundial de Clubes en una dinámica claramente ascendente. Las dudas surgidas tras el debut ante el Al-Hilal se callaron gracias al optimismo generado por la actitud colectiva frente al Pachuca, a pesar de estar más de 80 minutos con uno menos, y las buenas sensaciones ofrecidas ante al Salzburgo. En ese partido, especialmente en la primera mitad, se pudieron apreciar varias de las líneas maestras que Xabi Alonso pretende inculcar a sus jugadores: una presión alta, la intención de recuperar el balón de inmediato tras perderlo, una circulación rápida y una salida desde atrás con una línea de tres centrales, una estructura poco habitual en la historia del club blanco.
El técnico de Tolosa mantuvo el mismo once titular que en el encuentro ante el conjunto austriaco. Rüdiger acompañó a Huijsen y Tchouaméni en el centro de la zaga, mientras que Gonzalo García sentó a Mbappé, quien entraba por primera vez en una convocatoria mundialista tras superar la gastroenteritis que lo mandó al hospital. El partido tuvo dos partes diferenciadas. En la primera, escasa en intensidad y ocasiones, el Real Madrid fue incapaz de hacer daño a la Juventus. Su línea defensiva, muy cerrada y cercana a la portería de Di Gregorio, se le hizo ‘bola’ al conjunto merengue, incapaz de crear juego. La mejor ocasión fue para el cuadro italiano. Kolo Muani, tras una gran combinación con Yildiz, se plantó solo delante de la portería de Thibaut Courtois, pero su vaselina se fue ligeramente por encima del larguero.
El paso por los vestuarios le cambió la cara al Madrid. En la segunda parte, el conjunto blanco se pareció mucho más a lo que Xabi Alonso pretende conseguir con este equipo. La Juventus fue incapaz de salir de su campo, el equipo merengue se hizo con el balón y las ocasiones se empezaron a amontonar sobre la meta defendida por Di Gregorio, quien empezó a dejar intervenciones de mucho mérito. Valverde, Tchouaméni y Bellingham lo intentaron desde lejos, pero el que terminó con la resistencia italiana fue Gonzalo García. El canterano madridista remató de cabeza, en el punto de penalti, un gran centro de Trent, para poner el 1 – 0 en el luminoso y dejar claro a Florentino Pérez, una vez más, que el delantero rematador que tanto busca en el mercado lo tiene en casa.
El gol del Madrid destapó el tarro de las esencias. La Juventus, sostenida únicamente por Di Gregorio, quedando completamente superada por un conjunto blanco que mereció un resultado mucho más amplio que la ajustada victoria por la mínima que finalmente obtuvo. Los chicos de Xabi Alonso no terminan de cuajar un partido redondo, una actuación completa que dure 90 minutos, pero los primeros pasos del proyecto son ilusionantes. Los fichajes han caído de pie —sobre todo Huijsen—, se ve a un equipo mucho más comprometido y enérgico y el técnico tolosarra no está teniendo miedo a la hora de tomar decisiones, como la de sentar a Rodrygo. Cero minutos tuvo el brasileño, cuyo futuro en la entidad presidida por Florentino Pérez parece estar más en entredicho que nunca.
Xabi Alonso, un entrenador intervencionista
Una vez más, Xabi Alonso demostró su capacidad para intervenir en un partido e influir en su desarrollo. Con sus decisiones tácticas, el nacido en Tolosa fue capaz de transformar a su equipo y llevarlo hacia la victoria. Si ante el Pachuca la clave fue ubicar a Gonzalo García en la banda izquierda, a Vinícius en punta y a Valverde en el centro del campo, y frente al Salzburgo sorprendió con una nueva disposición táctica con tres centrales; contra la Juventus, el ‘cooling break’ y el descanso fueron los momentos en los que Xabi hizo la magia. En la pausa para la hidratación, el técnico merengue cambió la estructura de su equipo con balón. Colocó a Tchouaméni junto a Arda Güler, y sus pupilos comenzaron a mandar más en el partido, aunque sin grandes ocasiones, salvo un disparo lejano de Federico Valverde antes de llegar al entretiempo.

Sin embargo, el verdadero cambio se produjo tras el paso por los vestuarios. Los de Xabi Alonso subieron varias marchas en intensidad, compromiso colectivo, sacrifico defensivo y circulación de balón. El resultado fue muy convincente. La Juventus tardó media hora en llegar al área defendida por Courtois, y las ocasiones sobre la portería de Di Gregorio se sucedieron unas tras otra. Si bien la efectividad fue un apartado que quedó claramente a deber, el Madrid sometió al equipo turinés y se hizo con el triunfo sin apenas sufrir. En cuartos de final espera el Borussia Dortmund, en lo que supondrá una nueva prueba de fuego para este nuevo Real Madrid que, a la espera de más fichajes o posibles ventas, avanza adecuadamente y da motivos para ser optimistas.