primer estadio de la gira de Lola Índigo

La artista granadina comenzó el sábado su gira de estadios en Madrid que la llevarán también a Sevilla y Barcelona con un show único lleno de baile, fuegos artificiales, luces y sobre todo, mucha música

El calor azotaba con fuerza las inmediaciones del estadio Metropolitano de Madrid el pasado sábado 14 de junio, donde desde primera hora de la mañana comenzó a llegar gente para acompañar a Lola Índigo en una de las noches más importantes de su vida. Tras más de un año de trabas, cambios de fecha y de lugar de celebración, la artista granadina logró su sueño al reunir a más de 60.000 personas en el que sería el primer concierto de la gira de estadios, que también la llevarán a La Cartuja de Sevilla y al Estadi Olímpic de Barcelona.

Los fans lucían outfits de alguna de las tres eras, y se respiraba la emoción después de más de un año con casi todas las localidades vendidas. Y es que Mimi iba a reunir en un show único e irrepetible todas las etapas de su carrera que la llevaron hasta donde está ahora. La Bruja, la Niña y el Dragón.

Una vez se llenó el Metropolitano y en torno a las 20:15, la gran pantalla central que coronaba el escenario se encendió para dar paso a un pre-show que consistió en grabaciones de Lola haciendo de DJ para amenizar la espera. A las 21:00 en punto y como un reloj comenzó la cuenta atrás, y como si de unos pasos de Semana Santa se tratara comenzaron a procesionar los bailarines con tambores y trompetas tapados de blanco, hasta que una deslumbrante Lola ascendió y sonaron los acordes con los que empezó todo.

El público empezó a gritar «Yo ya no quiero ná» y así, daba comienzo un espectáculo sublime con el primer acto: se había formado el Aquelarre. Hitos de su primer trabajo como Mujer Bruja, Maldición o Santería fueron animando el ambiente. Entre tanto columnas de fuego calentaban el Metropolitano y explosiones de colores daban más cuerpo a las canciones. En este acto Mimi montó también un tablao flamenco al final de la gran pasarela para interpretar algunos temas de GRX, el disco que hace honor a su tierra.

En el segundo acto, con la Niña, llegaron las primeras sorpresas convertidas en artistas (y amigos) invitados. Así, a la Niña de la Escuela se sumó la cantante argentina Tini, a la que el público recibió entre gritos y aplausos. Killa, Tamagochi o Toy Story salieron para la Calle al ritmo de Spice Girls, unos temas con los que los fans corearon un potente Me quedo. En esta tanda también subió al escenario Belén Aguilera para interpretar el tema La Tirita. Entre emoción y abrazos se despidieron tras cantar. Con Lola Bunny el cielo se llenó de globos rosas gigantes y el Metropolitano se convirtió en una pista de baloncesto.

Última era y último viaje. El Dragón y Nave Dragón. Como fue habitual en esta gira y tras cambiar las tonalidades rosas a las verdes y plateadas, Lola apareció del fondo del escenario escondida en un huevo gigante, para dar pie al Tonto. La Santa, Mi Coleta o Diskoteca que otorgaron al show un ambiente de lo más festivo. Mimi agradeció un sinfín de veces haber aguantado la interminable espera y acompañarla en una noche tan especial.

Lola Índigo, en el Estadio Riyadh Air Metropolitano, a 14 de junio de 2025, en Madrid.

La tercera sorpresa de la noche llegó con su amigo Paulo Londra, al que dejó cantar su sonado Adán y Eva, para después presentar Un perreito pa llorar. Habló de Triana, una pequeña a la que conoció y que ya no está, y Sin Autotune se transformó en la banda sonora de un momento tan mágico. «Esta canción va a ser siempre la de Triana».

Y entre lágrimas, tras interpretar Dragón contó que «una vez, cuando era pequeña, fui al salón y le dije a mi madre ‘mamá, un día voy a cantar en un estadio lleno de gente’«. Y en un abrir y cerrar de ojos Mimi se percató de que estaba cumpliendo su sueño, y volvió a agradecer al público por hacerlo posible. Tampoco desaprovechó la ocasión de dar las gracias al colectivo LGTBI, por ser el primero en darle una oportunidad en su carrera cuando cantaba ante escasas 100 personas, y rogó por el cese del odio.

Remataron el concierto Mil Cosas, la recién salida del horno Moja1ta y, como no, La Reina. Un espectáculo del calibre de una artista internacional. Los bailarines impecables, el fuego, los cambios de vestuario, el atrezzo, los efectos visuales y un colofón de fuegos artificiales fueron el combo perfecto para otorgarle a Miriam Doblas la mejor noche de su vida. Ha sido un camino largo, pero el trabajo duro dio sus frutos. «Me equivoco y la cago mucho, pero yo nunca me rindo», admitió la artista. Y así, quienes se rindieron ante ella fueron más de 60.000 personas que el sábado lo dieron todo, desde el primer aquelarre, pasando por la escuela y hasta el último aliento de dragón.

Por Beatriz López Igual

Soy Beatriz, periodista cultural. He trabajado como community manager en una agencia de comunicación y como redactora en varios medios digitales. Aunque me gusta hablar, mi pasión es escribir, y si puedo usarlo para contar historias relacionadas con el arte, ¡mucho mejor!

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