Crítica película de 'Minecraft'

El pasado 4 de abril llegaba a los cines la tan esperada película de ‘Minecraft’. Una cinta que prometía entretener a los más pequeños y ofrecer a los fans un buen puñado de referencias. Pero, la gran pregunta es: ¿Habrá cumplido?

Seamos sinceros: llamarla «una buena película» quizá sería venirse muy arriba. Lo cierto es que esta cinta es un auténtico desastre cinematográfico. Con una trama simple contada a la velocidad de la luz, efectos visuales raretes y personajes de construcción muy básica… todo parece mal ejecutado. Y, sin embargo, funciona. Y por eso, me encanta.

Si tuviera que definir esta película, diría que nada parece funcionar bien, pero aun así, todo fluye con naturalidad, aunque nadie sabe cómo.

La película es una absurdidad de proporciones históricas, pero creo que hacía tiempo que no me ría tanto en una sala de cine. Quizá porque tiene un tipo de humor tan ridículo que, sin saber cómo, te atrapa. Es una absoluta joyita audiovisual.

Me resulta difícil explicar Minecraft sin desvelar sus chistes y todos los momentos surrealistas. Creo que narrarla no le haría justicia y más bien la perjudicaría.

Jack Black está sospechosamente cómodo en este caos. Hace lo que quiere, como quiere y cuando quiere. Da la sensación de que le preguntaron qué quería hacer en esta película y con su lista hubieran hecho todo el guion.

Hablando un poco más en serie —aunque hacer eso con esta película es destrozarla—: La trama es muy básica, aunque tiene una metáfora muy interesante. El mundo de Minecraft representa un mundo idealizado, donde puedes hacer lo que quieras y dejar que tu imaginación fluya. En contraste, Nether es un mundo sin creatividad, donde solo importa la extracción de oro para contentar a la jefa. ¿No os recuerda a algo? Tal vez a una crítica hacia un mundo donde toda la población trabaja en busca de dinero, en trabajos que realmente no les llenan para conseguir esos billetitos, beneficiando a una persona trajeada que se forrará a su costa. Ahí dejo la reflexión.

Los personajes de Minecraft son estereotipos —aunque esa afirmación es quedarse corto—: el fracasado, el niño listo pero marginado, la hermana mayor exigente (y guapísima) y una señora que aparece en Peacemaker y que, aunque no se sabe de dónde viene, tiene una alpaca en el coche, Y eso, hace que me caiga bien.

Steve es, sin duda, el personaje que más destaca, pero porque Jack Black es el carisma con patas. Canta, baila, pelea, bromea, llora, ríe… incluso comparte un chiste con Jason Momoa que tiene unas connotaciones un tanto raras. Es una pena que personajes como el de Emma y el propio Momoa no haya tenido más desarrollo, especialmente siendo actores tan potentes.

El humor es completamente absurdo. Hay secuencias en las que no sabrás qué cara poner, como en esa inolvidable escena del tráiler con la llama. Si entras al humor absurdo, esta película es una auténtica delicia. Eso sí, si no es tu estilo, puede que la película se te haga eterna. De hecho, una vez más, me vi acompañado por alguien que decidió que lo mejor que podía hacer era echarse una siestecita de tardeo en la butaca durante la proyección.

Para que te hagas una idea: en mi sala, parecía ser la única persona menor de 30 años… y también el único que conocía el juego. Por ende, era el único que estuvo toda la película riéndose como un descosido porque sentía que estaba solo viendo la película, emocionado, riendo; sin embargo, el resto de mi sala miraban la película como si se tratara de una masacre.

La alpaca que mencionaba antes…

En conclusión, Minecraft es una película muy mala… pero es tremendamente disfrutable para tres grupos de personas muy selectos: los más pequeños, los fans acérrimos del juego y, por último, pero no menos importante, los que solamente quieren echarse unas buenas risas.

Por Jorge Robles Barrientos

Estudio Comunicación Audiovisual en la Universidad Nebrija. Me gusta el cine y los videojuegos.

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