Moda en MadridModa en Madrid

La moda ha pasado de ser funcional a una expresión artística y sostenible, pero Madrid aún lucha por ganar relevancia internacional

La línea temporal de la moda es muy extensa. Hace al menos cien mil años que los seres humanos empezamos a manipular diferentes tejidos para abrigarnos, realzar la figura o esconder la desnudez. Con el tiempo, aquello que nuestros ancestros una vez vieron como una utilidad exclusivamente práctica, ha ido evolucionando hasta convertirse en una forma de expresión artística. La moda es arte: el arte de vestir, de confeccionar prendas de ropa y accesorios, de diseñar, de entender proporciones o de expresar identidades. A lo largo de los siglos ha ido cogiendo forma hasta considerarse como una disciplina independiente que muchas personas escogen como su motivo de vida.

El desarrollo de la industria textil en el siglo XIX acercó la moda a las masas, ya que antiguamente los sastres y confecciones elaboradas eran algo propio de la nobleza y de personas adineradas. Además, se comenzaban a usar otro tipo de materiales sintéticos como el nailon, el poliéster o el spandex, permitiendo una mayor versatilidad en el diseño y la funcionalidad de la ropa. Poco a poco, con cada pequeña innovación, esta disciplina consiguió alcanzar un universo lleno de colores, texturas, ideas y diseños.

Sin duda, las últimas décadas en la historia de la moda reflejan la posibilidad de expresarse a través de la ropa y la estética como un elemento narrativo mucho más personal. Durante mucho tiempo parecía que Occidente le daba la espalda tanto a las zonas del mundo menos desarolladas como al propio planeta, ignorando la gran cantidad de contaminación generada por la industria. Sin embargo, algo ha cambiado. Este cambio se ve reflejado en las pasarelas, en las calles y en la forma de pensar de cada vez más personas.

El uso de materiales reciclados, la proliferación de tiendas de segunda mano o la elección de no comprar prendas contaminantes se está convirtiendo en una nueva vertiente de la moda. Este tipo de acciones generan muchos beneficios, reduciendo el impacto negativo de la industria textil. Cada vez hay más iniciativa en pro de estas dinámicas.

Por ejemplo, en esta última Mercedes Benz Fashion Week de Madrid, se celebró una Swap Party, una inciativa impulsada por Magas y Enclave ODS. En su segunda edición, este evento consiguió intercambiar más de 1.100 puntos por prendas sin uso que, de otro modo, estarían cogiendo polvo en el fondo del armario. Este sistema funcionaba de manera sencilla: los participantes obtenían puntos al entregar ropa en el punto de recogida y podían canjearlos por prendas de otros usuarios. Entre las piezas disponibles, se encontraban diseños de grandes firmas como un crop top de Balenciaga, demostrando que esta iniciativa no se trata de desprenderse de ropa vieja, sino de regalarles una nueva vida.

Esta es una de las muchas propuestas ecológicas realizadas durante la 81ª de la MBFW de Madrid. Es importante que la moda evolucione, siendo los grandes organizaciones un ejemplo a seguir para transmitir estos buenos valores. Sin embargo, la edición en Madrid no tiene tanta relevancia en el panorama internacional de la moda como otras ciudades porque no se refleja el talento y potencial existente.

En esta edición, han surgido propuestas tan interesantes como la de Aleixandri Studio, quien envío un mensaje reivindicativo contra la opresión hacia el travestismo y expresiones de género no tradicionales. Sin embargo, aún falta darles más reconocimiento y peso social a las propuestas de nuestros diseñadores y diseñadoras.

España cuenta con un gran público apasionado por la moda, así como creadores de contenido, marcas y eventos, donde se podría impulsar más el diseño nacional. Mientras tanto, figuras mundialmente conocidas como Rosalía o Georgina Rodríguez han desfilado en la pasarela francesa. Y aunque es positivo que sus carreras trasciendan fronteras, el hecho de que Madrid se les quede pequeño dice mucho. De la misma manera ocurre con la escasa presencia de personalidades internacionales del mundo de la moda en nuestras pasarelas.

Agatha Ruiz de la Prada en la presentación de su nueva colección Otoño-Invierno (MBFW Febrero 2025)

Siempre hay margen para la mejora, pero es innegable que quienes llevan más tiempo en la industria cuentan con una mayor experiencia, una historia sólida y una imagen de marca bien consolidada. Este es el caso de Agatha Ruiz de la Prada, cuyos diseños son únicos: un estilo totalmente marcado y una colorimetría muy definida. Más allá de presentar su colección, tranforma la pasarela en un escenario con un ambiente de performance llamativo y con mucha energía, un show que el mundo entero disfrutaría como se hace en Madrid.

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