Alan Walker es un misterio embebido en el mundo de la música. El hombre que cubre su cara, una marca personal, universos paralelos, y ritmos únicos. Colaboraciones y voces mágicas, mensajes profundos impregnan la obra del DJ reconocido como número 11 según la revista británica ‘DJ Magazine’ 2023
Alan Walker ha cumplido este año 2024 una década desde su salto al mundo de la música, doce años desde que se inició en ella. La música de este DJ esconde una historia detrás de cada letra, y aunque nunca ha dado muchos detalles sobre su vida personal ni sobre sí mismo, todos los amantes de la música indie han oído hablar de él, de su vocación y de su capacidad para llegar a los corazones. Su particular juego de ritmos, las evocadoras melodías, y su evolución constante sin abandonar nunca su esencia y la capacidad de emocionar a sus oyentes han convertido a Alan Walker en un referente de la música electrónica y EDM. Un artista de símbolo propio y una inquebrantable legión de admiradores, que ya supera los 27 millones de oyentes mensuales en Spotify, y 46 millones de suscriptores en YouTube.
Alan Walker, un músico autodidacta
El joven artista, de madre noruega y padre británico, nació en Northampton, en Reino Unido en 1997. A los dos años se mudó a Bergen (Noruega), tierra natal materna, y pasó allí gran parte de su adolescencia. Alan fue un joven inquieto, apasionado y muy interesado por la tecnología, pero también aficionado a la creación de contenido digital. Su principal vocación, el diseño gráfico. Poco a poco, y guiado por su curiosidad, Alan Walker comenzó a experimentar con los ritmos digitales. Lo más impactante es que su carrera nunca vino de un programa de talentos, un Génesis artístico o una preparación académica. El joven noruego comenzó su trayectoria aprendiendo a componer en YouTube y en foros en línea, siguiendo la línea de otros productores como K-391, también noruego y otro gran reconocido en la industria electrónica indie y con quien luego consiguió más de una colaboración inolvidable.
Su deseo de innovar, y quizá también de expresar muchas de las cosas que guardaba en su interior le llevaron a sus primeros lanzamientos a la red bajo el nombre DJWalzz, entre 2012 y 2014, que más tarde reunió en su Playlist The Beginning, disponible en YouTube. En estos primeros intentos del artista se encontraba ya contenida una enorme pasión, dedicación y tiempo. A lo largo de más de 20 sets y ritmos musicales, el artista noruego iba abriéndose un hueco en la red, construyendo un estilo que le sería propio para siempre, original, y casi mágico, una nueva forma y planteamiento de construcción de música electrónica, ya no solo limitada a un complemento, sino también a una forma de expresión.

Su primer lanzamiento de éxito fue creado en 2014: Fade, cuando oficialmente se bautizó como Alan Walker, y consagró su propio logotipo: una A entrelazada con una W. Una pieza bien hilada, en la que ya se percibían esos atisbos y toques de maduración en comparación con el resto de la música del artista. La que fuera una composición instrumental para la plataforma NoCopyrightSounds (NCS), se convirtió en el bautismo de una de las figuras más enigmáticas dentro del mundo electrónico. Y aunque no recibió una acogida inmediata, sí que se convirtió en el himno de los youtubers, que comenzaron a emplearla y a extender su popularidad por toda la red, haciendo de un trabajo más del joven un fenómeno de masas. Esos dos años, no hubo nadie que no hubiese oído en algún vídeo tutorial aquel acompañamiento tan místico. En 2015, Alan Walker dio vida a Spectre, también para NCS. Una pieza mucho más agitada, misteriosa, energizante, en la que el artista quiso plasmar un aura mucho más espectral. Su segundo trabajo más conocido logró catapultarlo. Su segundo éxito reforzó al primero, y logró construir su base inicial de oyentes y seguidores.
Poco después, el noruego firmó, a la sola edad de 17 años su primer contrato discográfico con MER Musikk, una filial de Sony Music. Ese mismo año, Alan Walker se juntó con la cantante noruega Iselin Solheim, escribió su primera letra musical, y la juntó con los ritmos de Fade. La voz de Iselin Solheim hizo el resto de la magia, dándole una vida y una energía que demostró al público que Alan Walker no sería indiferente a su audiencia, un afán de hacer las cosas mejor. La canción resultante fue Faded, lanzada en noviembre de 2015, y el primer exitazo que sacó al DJ a la luz y logró miles de millones de reproducciones y una entrada abrumadora en las listas internacionales, convirtiéndose en uno de los temas icono del año. Alan Walker apareció por primera vez ante el público. La puesta en escena del joven noruego se convirtió en la estética que usará toda su carrera musical: una sudadera negra con capucha, y una máscara para cubrir el rostro. De esta forma, Alan Walker se recordaba a sí mismo, como ha confesado en numerosas entrevistas, el lugar desde el que comenzó, como un joven desconocido, humilde y apasionado, una estética que su legión de seguidores, conocidos como ‘The Walkers’, ha adoptado.
En España, Faded logró llegar al número 1 en Los40 Principales entre el 26 de marzo y el 2 de abril de 2016. Nada mal para una leyenda que relativamente solo estaba empezando a construirse.
2015 – 2018: Different World, su primer álbum
El primer disco no cayó del cielo, y fue un trabajo de tres años hasta que logró construirse. Alan Walker siguió desarrollando su trayectoria como disc-jockey. En 2016, lanzó Sing me to Sleep (Canta para que me duerma), en un nuevo trabajo con Iselin Solheim, y Alone, que puso en una pieza y una letra reivindicativa del valor de la compañía la voz de Noonie Bao. Con estas dos melodías, con las que recorría el camino marcado por Faded, y se comprometía enteramente con un estilo claro y decisivo, el compositor iniciaba la trayectoria para el que sería su primer álbum: Different World. Concluido su primer trabajo discográfico, su audiencia se daría cuenta de que Alan Walker era algo mucho más que un nombre y un estilo, y es que daba una vuelta de tuerca al panorama electrónico, demostrando que el mensaje, la lírica pura y dura y la capacidad de llegar al corazón con ese aroma nostálgico, casi evocativo de la adolescencia complicada o de mundos incomprendidos, podían convertir lo bueno en algo mucho mejor más allá del ritmo.

En 2017, Alan Walker selló su deuda con Spectre, y regresó sobre los ritmos que en 2015 lo llevaron a la fama para crear un remake bajo el título The Spectre, un simple en el que fue más allá y en el que introdujo su propia voz para convertirla en su pequeño hito personal. También se inició en el mundo de los remixes con la épica rebuild del Legends Never Die de League of Legends, o del Stranger Things de Kygo y OneRepublic.
Ese mismo año conseguía sellar sus primeras colaboraciones, rompiendo las barreras de lo conocido y desatando el potencial musical de Alan Walker en All Falls Down (en colaboración con Noah Cyrus, la hermana menor de la conocidísima Miley Cyrus y Digital Farm Animals), en cuyo videoclip ya comenzaba a vislumbrarse hitos de un mundo propio, con estética, forma y recovecos de ciencia ficción; y con K-391 en Different World, que unió la rompedora voz de Sofía Carson y los ritmos de CORSAK al dueto de compositores, esta vez con un mensaje claro: «este no es el mundo que estamos buscando, aún tenemos tiempo de cambiarlo». Y en 2018, el trabajo del autor se vio recompensado. Tras colaborar con Sophia Somajo en la mística Diamond Heart, con retazos orientales, logró unirse al reconocido DJ de origen japonés Steve Aoki para producir con las voces de ISAK y Omar Noir Lonely, una melodía cargada de energía y poder que daba un salto aún más lejos al estilo del noruego.
2018-2021: World of Walker, remixes y sencillos
Tras el éxito de su primer álbum, Alan Walker se dedicaría a trabajar en sencillos y remixes que no formarían parte de una discografía mayor, aunque, sin que World of Walker fuese aún un proyecto a la vista -el disco tendría que esperar a 2021-, sin embargo acabó incluyéndose On my Way (2019) en colaboración con Sabrina Carpenter y el cantante puertorriqueño Farruko, una canción magistral, en la que ya se percibía una maduración del estilo del noruego. Durante este periodo, el DJ lanzó varios sencillos, entre los que se encuentra Ignite, una poética colaboración de productores con K-391 a la que se sumó la voz de la cantante noruega, Julie Bergan (más tarde reconocida por su single Kiss Somebody, que triunfaría en las listas globales) en una intensa composición romántica y ardiente, con un videoclip que elogia la música como una forma de escapar del dolor del día a día y del sufrimiento.
En 2019, le seguía un nuevo trabajo conjunto con K-391 como artista principal, Play, que sumaba al industrial estilo del productor la magia de Alan Walker y los ritmos de Tungevaav. En 2020, año de la pandemia, Alan Walker se juntó por tercera vez con K-391, que había reeditado Novah, de Ahrix. El resultado: End of Time, donde la melancolía se convierte en el hilo conductor de una escalofriante voz y una mezcla que vuelve, una vez más, a superar las expectativas. En 2021 lanzó los sencillos Dead Girl, en colaboración con Au/Ra: un trabajo que, aunque menos conocido, traería un sabor nuevo a los proyectos de Alan, que nunca dejarían de madurar y crecer; y Sweet Dreams, junto a Imnabek, una pieza que traería al ruedo una esencia a los años 90 en una peculiar, pero no por ello menos encantadora versión de Scatman (Ski Ba Bop Ba Dop Bop).
En 2021, Alan Walker comenzó a trabajar en las obras que compondrían su segundo álbum, World of Walker. A lo largo de ese año, trabajó en varias piezas que compondrían uno de los discos con mayor vida propia, que, sin renunciar a la esencia original del noruego, demostraba un crecimiento y un desarrollo en el estilo que no podía pasar desapercibido. Así, el artista logró colaboraciones con Ava Max (Alone Pt. II, una referencia a una de sus canciones estrella, que por cierto, volvería a aparecer en su tercer recopilatorio); Ruben (Heading Home, algo más nostálgica y lenta que lo acostumbrado en el artista); y con Boy in The Space, quien añadió una de las voces más poderosas en toda la música del noruego en una colaboración con K-391: Paradise. Apunte aparte que el videoclip de esta última está cargado de referencias al de Faded, su primer éxito lírico, una prueba más de que Alan Walker jamás renunciará del todo a sus raíces musicales.
2023 – actualidad: Walkerverse Pt. I y II y el trabajo en construcción, Walkerworld
El año de 2022, tras el lanzamiento de World of Walker Alan Walker trabajó en su tercer proyecto discográfico: Walkerverse Pt. I y II, en el que recogía de nuevo colaboraciones con sus vocalistas de confianza (Au/Ra en Somebody Like You; Inna Wroldsen en Blue; o Sorana en Catch me if You Can). Fueron grandes adiciones a su trabajo Hello World, una pieza con un aura exótica, en colaboración con Torine; y otras grandes obras como The Drum, cargada de energía; o Lovesick, junto a Sophie Simmons, inspirada en la Hungarian Dance no. 5 de Johannes Brahms.
El cuarto álbum de Alan Walker emana una energía nueva y hasta nunca vista en el DJ noruego. Las composiciones que integran el disco Walkerworld son el epítome de la madurez del artista. Ha dedicado los dos últimos años 2023 y 2024 a recopilar más de 12 temas musicales de nueva producción, que han llevado. El más reciente, Avalon, junto con Anne Gudrun, lanzado el 1 de diciembre de 2024, es una vuelta a los orígenes de un hombre que ha estado siempre muy apegado a las raíces de su trabajo, y que han sido las que le han permitido seguir creciendo.
Se suman a los esfuerzos por producir una música que nunca abandone esa marca, esa magia y esa pasión algunos temas que él mismo ha confesado, ha sentido bastante vergüenza de lanzar, porque contienen una dura historia de superación en cada una de sus letras. Son temas inolvidables, que al igual que todos los anteriores, tocan mucho de la fibra sensible de quien los escucha: Better of (Alone Pt. 3), basada en la canción del mismo nombre de Alice Deejay, un canto a la lucha contra la propia mente; y Who am I, un exótico descubrimiento de la propia identidad al que dan vida Putri Ariani y Peder Elias.
Por no obviar tres de las colaboraciones más potentes del disco, que ponen el broche de oro a uno de los álbumes que aspira a convertirse en uno de los reductos musicales más grande y con mayor esencia de toda la obra del artista noruego, que esperamos, seguirá creciendo, evolucionando, y llevando a su audiencia a un paso más de la magia de lo desconocido, superando, como de costumbre, las expectativas. Fire (en colaboración con YUQI, JVKE y (G)I-DLE, con la voz de Peder Elias) un nuevo planteamiento y un nuevo universo de ritmos); Heart over Mind, en colaboración con Daya; y por supuesto, Unsure, una de sus obras más desgarradoras, cautivadoras y atrapantes, publicada en abril de 2024, en colaboración con Kylie Centrall. Esa última es, sin duda, el tema musical que ha dado el pistoletazo de salida a una nueva etapa a un cosmos musical que nunca dejará de crecer, fascinar y sonar como el primer día. Porque si a algo huele, sabe y suena la música de Alan Walker, es, precisamente, a primeras veces.
