Luis Miguel en el Santiago BernabéuLuis Miguel en el Santiago Bernabéu

Luis Miguel, a lo largo de dos horas, con una música inmejorable esparció el ambiente mexicano en la capital española, que congregó a casi 50.000 personas el pasado 6 de julio

Desde las mismas afueras del estadio, el ambiente estaba emocionado y muy cargado, ya que como indican las aplicaciones de movilidad en la ciudad, las inmediaciones se encontraban llenas de personas que querían ver al sol de México. Ya que ese día, el otro astro había brillado con todas sus fuerzas, haciendo de la capital un lugar casi intransitable sin una botella de agua a mano.

En la entrada al anfiteatro romano, testigo de las batallas y proezas del equipo blanco, que ese día se vestiría de distintas luces, creadas por unas pulseras entregadas en la entrada del mismo, las personas buscaban con ansias la entrada al espectáculo que haría que, durante un par de horas, se volvieran un poco más mexicanas.

Ya en el sitio de visualización del espectáculo, las neonatas pantallas del estadio mostrarían paulatinamente el amanecer, simbolizando la llegada del llamado «Sol de México». Y como si de una obra de magia se tratase, la irrupción de Luis Miguel en el escenario, se llevó el sol que brillaba con intensidad en las afueras del teatro, para poder resplandecer con todo su esplendor dentro del mismo.

La primera canción sirvió de spoiler, ya que versionó la tan conocida canción de los Jackson Five, de los cuales haría un homenaje posterior, a su integrante más conocido mundialmente. Canciones como Amor (Amor, amor, amor) o Suave hicieron de anfitriones ante las canciones que te llevan indistintamente, y sin pensar, a enamorarte y, al contrario, de manera incesante y sin parangón.

Al mismo tiempo que te incitaba a guardar el amor Por debajo de la mesa, exclamaba Somos novios porque Solamente una vez amó la vida y pasó de Todo y nada, ante la indiferencia recíproca por parte de la pareja. Sin embargo, una estrella no puede brillar por sí misma, sino que tiene que aprender de otros astros, así lo quiso dejar claro Luis Miguel; con duetos inalcanzables en esta realidad, al poder haber sido insuperables, con Michael Jackson y Frank Sinatra, dos nombres que por sí mismos resplandecen con una luz propia e incandescente.

Luis Miguel, de buena ley con sangre de rey

Una de las mayores características de Luis Miguel, es su extensa carrera, que en el momento de la actuación contaba con 43 años de carrera musical, un curriculum incansable ante una persona con sólo 54 años. Por ello hizo varios guiños a su pasado con canciones como Isabel y Palabra de honor, donde ya mostraría sus inicios como galán a pesar de su corta edad.

Aunque ya había demostrado sus espectaculares habilidades vocales, su ADN se había mantenido hasta bien entrado el concierto guardado. En el momento de los primeros acordes de los mariachis que lo acompañaban hizo sentir al público que llevaba a México en la piel con canciones como La fiesta del Mariachi y La Bikina, con la que el público vibró sin precedentes. Ese fue el único momento en el que el artista se retiró del escenario, para poder descansar su voz ante el apasionante final del concierto que prometería terminar con lo vivido con anterioridad.

Los tintes de modernidad se pudieron percibir en todo el conjunto de luces creados por el equipo del cantante, con una iluminación inmejorable a lo largo de todo el concierto. Incluyendo un dron que mostraba todos los ángulos del artista reflejados en las pantallas del estadio. Además, de cantar canciones que habían sido virales en varias redes sociales como La chica del Bikini Azul o Ahora te puedes marchar.

El concierto terminaría con todo el mundo de pie bailando y cantando Cuando calienta el sol, un tema apropiado hablando del cantante apodado de esta forma. Cantando al mismo tiempo que unas bolas negras sobrevolaban entre el público para moverlas a lo largo del griterío de los espectadores.

Tras una despedida de los inmejorables músicos y de él mismo, se apagaron las luces y se encendieron las pulseras, al igual que las voces de los fans que gritaban al unísono «otra». Sin embargo, cuando volvió la luz se demostró que la leyenda del mexicano seguiría viva ante el halo misterioso que siempre le ha seguido, y como un héroe enmascarado lucharía contra las posteriores críticas ante su falta de saludo ante los presentes. Sin embargo, Madrid se convertiría en La incondicional del astro mexicano.

Por Alba Quintanilla Veganzones

Hola soy Alba Quintanilla Veganzones estudiante de periodismo, fanática de la cultura en general y en particular de las notas musicales que adornan nuestra vida. Mi Instagram es: Albaqv.2004

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