‘Strangers: Capítulo 1‘ se estrena en España el 12 de julio y es el arranque de una trilogía de películas que funciona como reinicio de la saga ‘The Strangers’, creada por Bryan Bertino
El largometraje cuenta la historia de una pareja, Maya (Madelaine Petsch) y Ryan (Froy Gutiérrez), que se ven obligados a pausar su viaje por Estados Unidos y a pasar una noche en una cabaña en mitad de la nada tras sufrir una avería en su coche. El pánico se apodera de ellos cuando son aterrorizados por tres extraños enmascarados que les atacan sin piedad ni motivo alguno.
Los habitantes de Venus, el pequeño municipio donde se quedan tirados, muestran un claro rechazo a los protagonistas desde un primer momento, y no es de extrañar. Es el mismo sentimiento que considero que cualquier espectador tendrá hacia la pareja protagonista. Es una pareja de jóvenes sin ninguna clase de alma que mantienen conversaciones superficiales y llenas de bromas picantes sin gusto alguno. Este es uno de los grandes fallos de la película, es prácticamente imposible conectar con los protagonistas lo que hace que no nos preocupemos por lo que les pueda suceder.

El guion lleva a los protagonistas a tomar decisiones que en la mayoría de casos son completamente ilógicas y que provocarán en el espectador un desinterés total por lo que está viendo. Sin entrar en muchos detalles y obviando algunos spoilers que hacen que sea aún más absurdo, en un momento de la película Ryan se va a comprar algo de cena y Maya se queda sola. Tras un apagón, Maya detecta una amenaza en la casa, se esconde y cuando parece que la amenaza la ha encontrado y va abrir la puerta de la habitación, quien la abre realmente es Ryan. ¿Quién entra de vuelta a una casa que está completamente a oscuras y no llama a la persona que se supone que está dentro?
Siguiendo con estas incongruencias, los asesinos a los que se enfrentan los personajes aparecen y desaparecen como si fuesen fantasmas según interesa al director para generar momentos dramáticos o asustar, pero no son fantasmas, son personas. Todas estas decisiones se toman para tratar de generar tensión, pero el espectador contemporáneo acostumbrado a consumir terror está harto de estos clichés y sinsentidos.
Es una pena porque la fotografía y la banda sonora, pese a no ser extravagantes ni memorables, cumplen y si estuviesen acompañadas de una pareja más interesante y se hubiese trabajado más el guion, tendríamos un slasher con el que el fan del género pasaría un buen mal rato. Por el contrario, lo que obtenemos son clichés como la llamada a la policía que de repente pierde la cobertura; y un desaprovechamiento del medio visual forzando el uso de diálogos para contar algo tan simple como que están en mitad de la nada.
Acerca de las interpretaciones, los personajes secundarios resultan creíbles basándose en el estereotipo de lugareño malhumorado, pero de nuevo es en la pareja protagonista donde encontramos el principal problema. Madelaine Petsch resuelve de forma solvente su papel de Maya, pero Froy Gutiérrez no es creíble pese a no sobreactuar y ser idóneo físicamente para el personaje que interpreta. Parece que el rol de protagonista se le ha hecho demasiado grande. Tampoco ayuda que su personaje tenga tan poco carisma que se la haya añadido que padece de asma para que no sea completamente plano.
Para rematar, pese al presupuesto de 8 millones de dólares con el que cuenta la cinta, hay errores de raccord y de montaje que, aunque son puntuales, saltan a la vista demasiado. No hablo de un café que aparece en el fondo como sucedió en Juego de Tronos, sino objetos o caras que están en primer plano y de repente cambian o secuencias en las que ciertos planos no montan adecuadamente. Muestra una dejadez que no esperas con un proyecto con el que se está tratando de iniciar una trilogía, que por cierto, tiene luz verde y sigue en desarrollo. Al final el cine es una industria y los 42 millones que ha logrado recaudar en Estados Unidos mandan más que la calidad cinematográfica.
Puede que vayas al cine y disfrutes de la película si logras dejar atrás todos estos fallos que he comentado y solo buscas una historia facilona que te dé algún susto puntual con los típicos jumpscare. Para cualquier espectador que busque algo más y en especial a aquellos aficionados acérrimos al terror, es una película que no puedo recomendar.
